domingo, 29 de mayo de 2016

Mis aguacates, que



Arturo:

En 1911, un investigador norteamericano de nombre Carlos Schmith descubrió en Atlixquito un árbol de aguacate de la variedad fuerte del que sacó unas púas para propagarlas primero en California y después en el resto del mundo.

Ese árbol lo encontró en la casa de Don Alejandro Leblanc, hoy conocida como la Casa del Aguacate, ubicada en la calle 3 Poniente No. 1102, calle que por cierto se llamó primero Las Uvas y Buenrostro después.

La casa de Alejandro Leblanc (Casa del Aguacate)
Cabe decir que diversos investigadores, incluido el Dr. Popenoe del Departamento Americano de Agricultura, se habían dedicado por mucho tiempo a buscar entre las variedades de aguacate que se hallaban en América Latina, llevando púas de árboles sin obtener resultados, hasta que Carlos Schmith pudo reproducir en California la que llevó de la casa de Alejandro Leblanc, con lo que la variedad de Atlixquito se convirtió en la apropiada para reproducirse primero en Estados Unidos y después a nivel mundial.


27 años después

El éxito que Carlos Schmith tuvo en la prolongada y escrupulosa búsqueda, se vio reflejado en ingresos millonarios dentro del mercado californiano, gracias al típico sabor a mantequilla que caracteriza al fruto atlixquensito, por lo que la Sociedad Californiana de Aguacateros visitó Atlixquito en 1938 (27 años después del hallazgo de Carlos Schmith) para mostrar su agradecimiento por tan grande aportación de nuestra parte, colocando una placa conmemorativa al pie del árbol del que se sacaron las púas.
En la primera visita (1938) que hizo la Sociedad
Californiana del Aguacate para rendir homenaje
al Aguacate Padre. Aquí en el Puente de
Las Ánimas (Puente de Altavista). Foto:
"Atlixco: un siglo fotográfico", de Ricardo
Pérez Quitt.

Pero déjame decirte que aquella visita para la colocación de esa placa, fue un acto sin precedentes en nuestra región, pues se le dio tanta importancia que 38 días antes el entonces alcalde de Atlixquito, Gabriel Cuevas, lanzó a los ciudadanos atlixquensitos una “proclamación” también de inusitadas instrucciones y que cualquier gobernante de hoy no se atrevería hacer:

“Que adornen y pinten el frente de sus casas, reparen las banquetas que están en malas condiciones, que quiten del pavimento objetos y piedras que obstruyan, que el sábado 17 de abril, a las 9:30 hrs. la ciudad esté bien limpia y que el frente de cada casa esté adornada con los colores nacionales y con los colores de la bandera de Estados Unidos; todos los comercios sin excepción deberán cerrar a las 9 de la mañana; que todos se preparen para dar una calurosa bienvenida a los visitantes, y que todos, en la medida de sus posibilidades, contribuyan a sufragar los gastos que origine la recepción de la organización”.

El acto se realizó el 17 de abril de 1938 con la presencia del gobernador Maximino Ávila Camacho. Los atlixquensitos respondieron y presenciaron la develación de la placa en la casa de Alejandro Leblanc, donde Gabriel Cuevas narró una breve historia del hecho, recordando que “desde 1856 se estaba intentando introducir en California alguna variedad de aguacate”.

Pronóstico adelantado

Fachada Casa del Aguacate
El trayecto para llegar a Atlixquito a la celebración del 17 de abril de 1938, fue para la sociedad californiana una verdadera excursión, recordó el superintendente del Departamento Promocional de Ferrocarriles Nacionales de México, quien publicó que la excursión estaba compuesta por alrededor de 125 personas, y se adelantó a pronosticar que “para Atlixco sería un acto de grandes consecuencias porque era a favor de una futura gran producción mundial del fruto”.

Y así fue, lo que hizo que la Sociedad de Aguacateros Californianos colocara en 1948, en el zócalo de Atlixquito, otra placa conmemorativa y plantó un hijo de aquel árbol del que Schmith sacó las púas en 1911 en la casa de los Leblanc.


80 años después

Hace 25 años (1991), es decir, después de 80 años del hallazgo de Carlos Schmith, dos importantes razones trajeron a nuestra ciudad a investigadores y productores de aguacate de diez países: conocer lo que aquí se hacía para combatir enfermedades en este cultivo y recordar los pormenores sobre el legado que Atlixquito hizo a la producción mundial del aguacate de la variedad fuerte.
En el zócalo, el hijo del Aguacate Padre.


Era el 8 de abril de 1991 y el presidente municipal José Domínguez González dio la bienvenida a productores de Estados Unidos, Chile, Australia, África, España, Colombia, Perú, Israel, China, Japón y México.

Se colocaron al pie de la placa y del árbol en el zócalo, y ahí José Domínguez, tras hacer una breve reseña del Aguacate Padre que tanto prestigio nos dio, terminó su intervención diciendo: “Solo me resta hacer patente reconocimiento y un grato recuerdo al señor Alejandro Leblanc, propietario del árbol origen de esta variedad, y a Carlos Schmith, promotor del aguacate variedad del fuerte de California”.

Esta visita se hizo rumbo al segundo congreso mundial a realizarse ese año en California, e incluyó visitar nuevamente la casa de Alejandro Leblanc, donde también en una ceremonia los congresistas plantaron, junto a la placa colocada en 1938, un arbolito de la misma variedad, es decir, en el mismo lugar en el que se encontraba el Aguacate Padre, el cual, se dijo ese día, murió por la enfermedad conocida como tristeza del aguacate.

El nuevo arbolito que se plantó esa ocasión era integrado por un patrón llamado G-755, o Martín Grande, que es una colección de Guatemala resistente a esa enfermedad.
En el zócalo, el hijo del
Aguacate Padre.

La familia Leblanc

Los Leblanc es una familia de franceses que llegó a Atlixquito por ahí de 1850. Hasta principios del nuevo siglo (2000) se registraban seis generaciones y en todas hay un Alejandro.

El primer Alejandro que llegó a Atlixquito fue con el fin de fundar el molino de trigo de El Volcán. Este primer Alejandro era Leblanc Dumont. La segunda generación fue Leblanc Martin, la tercera Leblanc Dion, la cuarta Leblanc Smith, la quinta Leblanc Lezama, y para 1991 era un niño de 2 o 3 años de edad, de nombre Alejandro Leblanc Bermudez, siendo las familias Guyot Leblanc y Leblanc Lezama las que participaron en lo que ha sido hasta ahora la última visita de la Sociedad Californiana de Aguacateros.

Hilda Guyot Leblanc dijo ese día:

“Mi abuelo era dueño de esta casa cuando Carlos Schmith nos visitó y cuando la Sociedad Californiana de Aguacateros regresó en 1938. Ya no vivía mi abuelo, él murió en 1926. En 1938 vivía el abuelo de mi sobrino, Alejandro Leblanc Smith, quien donó las púas a principios de siglo (1911), y esta casa nos quedó como un recuerdo a ellos. Les damos las gracias porque vinieron aquí a testimoniar o dar una muestra de gratitud por lo que les ha producido el aguacate en California. Muchas gracias.”

Y Alejandro Leblanc Lezama expresó:
Vista desde el interior de
la Casa del Aguacate.

“Distinguidos representantes de la sociedad de California del aguacate, a nombre del gobierno del estado, de la ciudad de Atlixco, de la familia Leblanc y de todos los aquí presentes, les doy la más cordial y afectuosa bienvenida, agradeciéndoles su honrosa visita a la casa de mi bisabuelo Alejandro Leblanc Smith, quien donó las púas a principios de siglo del famoso árbol del aguacate padre, hoy conocido como aguacate fuerte cuyo fruto ha sido reconocido por su calidad en todo el mundo. Para mí ha sido un orgullo recibirlos nuevamente en este lugar, como lo hiciera mi bisabuelo hace 53 años”.

El Colegio de Postgraduados

Después de la ceremonia en nuestro zócalo y de la visita a la casa de los Leblanc (la Casa del Aguacate), los congresistas se trasladaron a la huerta Las Bugambilias, donde el Colegio de Postgraduados explicó el manejo para combatir enfermedades en el cultivo del fruto, como son la tristeza del aguacate, la araña roja y el barrenador de tronco y ramas.

La huerta Las Bugambilias era un espacio de investigación del Colegio de Postgraduados, el cual tenía otras cinco áreas para transferencia de tecnología que se encontraban en Lomas de Temaxcalapa y en las colonias Valle Sur, Cabrera, Soto y Gama y El Tronconal.

Esta institución realizaba estudios en Atlixquito desde 1979 con proyectos recientes, y sobre transferencia inició en 1988, persiguiendo tres objetivos: transferir la tecnología generada por la investigación hacia productores e instituciones, diseñar un método de transferencia y retroalimentar la investigación.
Martín Grande en interior
Casa del Aguacate.

México, primer productor del mundo

El año pasado, Benjamín Grayeb Ruiz, presidente del Consejo Nacional Agropecuario dijo que “México es productor global monstruo de aguacate” con más del 50 por ciento de la producción mundial. Este sitio también se dimensionó en aquella histórica visita de aguacateros que hicieron diez países a Atlixquito en 1991, año en el que nuestro país, con 30 por ciento de la producción global, ya se colocaba como el primer productor del planeta.

Este dato en aquella ocasión lo proporcionó Eulogio De la Cruz, investigador del Programa de Estudios Genéticos del Aguacate, al informar que a nivel nacional en variedades mejoradas, Atlixquito todavía ocupaba en 1991 “un lugar importante en la producción, teniendo el primer lugar Michoacán, el segundo Puebla y el tercero el Estado de México”.   

En el palacio municipal

Terminados los trabajos en el huerto Las Bugambilias, los congresistas se trasladaron al palacio municipal, donde se sirvió helado… ¿de qué crees? Exacto.

Placa en el interior Casa del Aguacate
Ahí entrevisté algunos y se me informó que en Colombia la producción todavía era incipiente, que apenas estaban empezando con las variedades mejoradas y con muchos problemas, sin investigación y con insectos que perforan el tallo y la fruta; que producían 70 mil toneladas al año pero de aguacate criollo, y que algunos cultivaban las variedades hass y fuerte en lo alto de las montañas, pensando en la exportación.

Chile me dijo que era el segundo consumidor de aguacate después de México con 40 mil toneladas anuales en 5 y 6 mil hectáreas de superficie, consumiéndose en ese país el 80 por ciento y exportando el resto a Argentina y un poco a Estados Unidos, y que tenían las variedades sudano, hass y fuerte, orientando la producción al mercado europeo.

Perú me comentó que para ellos también era una industria incipiente pero con magnífico potencial futuro, principalmente en la costa peruana, y que producía para consumo local.

Y España me contó que para ellos aumentaba la importancia del aguacate, por lo que habían entrado al mercado común europeo, toda vez que en Europa era poco conocido; que sus cultivos los tenían en 900 hectáreas de Málaga y de las Islas Canarias, pues el clima les permitía el cultivo solo en el sur de ese país (…) y que “desde principios de siglo hubo una gran emigración a Cuba, trayendo de allá el aguacate, y hará como diez años que se empezó con el cultivo”.
Placa en fachada Casa del Aguacate.


Arturo, debes observar por ejemplo que hasta 1991, Atlixquito destinaba 900 hectáreas al cultivo del aguacate, según información del Centro de Apoyo al Desarrollo Rural, cuando con la misma superficie en España el fruto aun no era reconocido por sus habitantes.

En fin, el tiempo pasó y es hasta 2002 cuando la SAGARPA, con el atlixquensito Rubén López Hidalgo en la delegación de Puebla, retomó el tema con trabajos de evaluación rumbo a la implementación de alternativas que reactiven el cultivo en el estado.

Y es que Puebla había iniciado el nuevo milenio con una superficie estimada de 2 mil 300 hectáreas y una producción de 12 mil toneladas, cuando en el pasado tuvo hasta 4 mil hectáreas con alrededor de 20 mil toneladas, colocándose entre los cuatro estados más importantes en la producción de aguacate.

Placa en el zócalo.
Y tampoco debes perder de vista que nuestros aguacateros de hoy, aunque con la variedad hass, con 700 hectáreas de cultivo están por alcanzar la superficie que Atlixquito tuvo en 1991. Asimismo es importante decir que nuestros productores, dentro de sus trabajos de promoción, el año pasado llevaron a cabo lo que para ellos fue la primera feria del aguacate, y que en lo personal me significa dar continuidad a ese primer ejercicio de feria del aguacate que muchos siguen recordando y que se realizó por única vez en 1976, en el ex cuartel (ex convento del Carmen), organizado por el Club Rotario Atlixco que entonces encabezaba Don Julián Torres y Pineda, nombre que por cierto hoy lleva el palenque del recinto ferial, por representar quizá el primer impulso a la creación de una feria en Atlixquito, tema que en su momento pediré nos cuente Don Julio Gallardo D´ Martini.

Un pasaje

Por ahí de 1987, un grupo de atlixquensitos veinteañeros decidió organizar una fiesta anual para premiar al mejor amigo (a), a la mejor pareja, a los más fiesteros, a los mejor vestidos, a los más populares…, premios que hacían referencia a la película del año. Por ejemplo, para la más guapa el premio fue alguna vez Pretty Woman… Para esto se levantaban encuestas en el zócalo y en algunas cafeterías, y el conteo, para causar expectación, se realizaba en secreto, avisando la nominación pero no para qué premio.

Esta fiesta se hizo desde el primer año en el salón social de la familia Urdaibay, superando expectativas, por lo que se tuvo que controlar la admisión por invitación. Se había convertido en la fiesta más esperada y a la que los mayores ahora querían asistir, originando se agregaran premios: el mejor matrimonio, la señora más elegante, el empresario del año…
Fachada Casa del Aguacate.

Las ganancias que generó fueron para beneficio social con entregas en especie. Así, el primer año se entregó un televisor y un reproductor VHS a los niños del Ipoderac, lo mismo que distintos apoyos a los ancianos del asilo San Juan de Dios y a campesinos de diferentes comunidades.

Era entonces un Atlixquito sin discotecas, lo que complicaba a los organizadores el montaje de escenografias, shows con luces e incluso fuegos artificiales, motocicletas en la pista, modelos, fonomímicas y todo lo que se le ocurría principalmente a José Miguel Villarroel. En años posteriores, las discotecas que fueron apareciendo se disputaban la realización de la fiesta en sus locales.

Esta fiesta se hizo durante 12 años, hasta 1999, año en que José Miguel Villarroel se fue a vivir a Madrid, España. Y es que todo este tiempo la encabezó José Miguel, apoyado por un equipo que se movía: en el primer año con Corina Uranga, Adriana y Araceli Guzmán, "Chefo" Morán, Chucho Ponce, Felix Galdeano y Erica Montoya, siendo esta última quien lo apoyó a partir del segundo año. Y más adelante se sumaron otros como Felice Minutti y Carlos Diaz-Brito.

Pero ahora lo más importante: Para esta fiesta de gala el premio era "El Aguacate", como referencia al producto agrícola por excelencia en aquel momento en Atlixquito. La presea fue el primer año de papel maché, después fueron unos trofeos de madera que en seguida se convirtieron en unos de metacrilato.

Arturo, yo agregaría al cultivo de las flores y al mejor clima del mundo, al aguacate como otro de nuestros símbolos representativos, pues como puedes ver, entre otros justificantes de peso, pudo aparecer por ejemplo en la disertación de jóvenes e imponerse en la definición de un elemento emblemático para un ejercicio de convivencia.

Por eso hoy y siempre, primero mis aguacates, qué. +


1 comentario:

  1. Muy buena reivindicación del aguacate, un producto de excelencia de Atlixco. Los alrededores se poblaban de huertas de aguacate y sigue siendo el más suave y sabroso que haya probado. Yo sigo recomendando el aguacate por sus múltiples beneficios y presumo orgulloso del aguacate de mi tierra

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