Es fácil dar con la casa de Richard: la cubierta del
medidor de luz es un
casco de guerrero medieval que anuncia el tema que lo apasiona y que forja en
hierro.
Es el 1805 de la avenida Benito Juárez de la colonia
Cabrera, donde dos láminas hacen una desvencijada puerta que aparenta estar
abierta siempre.
Destaca su taller. De
hecho es lo primero que encuentras al entrar. Ahí hace algunos trabajos comunes
de herrería, pero otros no tanto: armaduras medievales con toda la originalidad
de hace 600 años, y tal vez perfeccionadas porque, asegura él mismo, tienen mejor flexibilidad, ya
que las fabrica para actividades deportivas que se realizan en Europa,
Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, Japón y, con él, muy recientemente en México.
Partes de armaduras cuelgan en un lado del taller y cada
paso de su construcción lo explican los distintos yunques y martillos.
Afuera, en una mesa redonda, y no precisamente la de tu tocayo el Rey
Arturo, reposan piezas de armaduras terminadas que resplandecen imponentes con
el sol del atardecer. Es ahí donde me percato de que las armaduras de Richard
logran flexionar hasta 180 grados.
Arturo, te has de preguntar qué hace en Atlixquito tan
singular personaje que dedica buena
parte de su tiempo a algo que poco o nada de utilidad tiene en Atlixquito como es la fabricación de
armaduras medievales, las cuales, además, en este momento tienen un costo aproximado
de 10 mil pesos sólo en su calidad de equipo básico.
No vive nada más de esto, claro, porque independientemente de ser un artesano forjador del acero,
también es un excelente artista diseñador
de joyería de plata, platino y oro con incrustaciones de diamantes que circula
en el mercado mundial; vaya, hizo hasta los trofeos para la carrera Popobike de
este año.
Richard Thaon Tappan es originario de Utica, Canadá, lugar
que hasta ahora no conoce porque no ha vuelto desde que sus padres lo llevaron
a California cuando tenía un año de edad. Sin embargo su nomadismo lo hizo
recorrer distintas partes de Centroamérica y México, antes de decidirse por
Atlixquito, donde vive en la colonia Cabrera desde 1997.
Es un excelente conversador a pesar de su complicado
español. Basta preguntarle algo, cualquier cosa para establecer una plática apasionada
e interminable como la relacionada con la actriz Margarita Obregón, quien
hiciera películas con Silvia Pinal, Mauricio Garcés y Cantinflas, y con quien
casó en Costa Rica, teniendo su fiesta de bodas en el casino club Versalles del
valle de Managua, Nicaragua, propiedad de Franses Somoza, nieta del presidente Anastasio
Somoza.
Todo es importante para él en su conversación e interesante
para su interlocutor, pues al hablar de los tiempos de su matrimonio con
Margarita, y al recordar que estaba de moda la melodía Enciende mi fuego, se desvía
para exclamar: “¡Yo conocí a los Door’s en el pasado, en Estados Unidos!”, y se pone hablar de ellos y de Jimmy
Hendrix, uno de
los mejores y más influyentes guitarristas de la historia de la música popular y a quien le diseñó una guitarra.
Richard es
uno más de los atraídos por la vegetación de estos lugares, por el clima, la
gente y por el Popocatépetl que no
le inspira ningún temor, pues “hace la vida más dulce y emocionante” con su
espectacular actividad.
Arturo, el sueño de Richard es crear en Atlixquito una
sociedad de guerreros medievales, es decir, quiere que en lo futuro Atlixquito
se sume a momentos de retorno de la historia que ya viven otros lugares como
San Diego, California, donde se realiza dos veces al año un enorme festival
organizado por una sociedad medieval integrada por más de 500 personas.
Y es que esto de crear un parque temático o Villa Medieval,
donde se recrean batallas y combates al estilo
medieval (torneos de lucha y habilidades de caballeros en armaduras y
corceles, torneos de tiro con arco y ballesta, exhibiciones de cetrería y
diversos juegos), conforman algunos de los espectáculos que ya se ofertan con
impactos turísticos impresionantes, pues mientras en Texas se lleva a cabo el
festival del renacimiento más grande del mundo (hasta con 250 mil visitantes),
en un espacio que se hace semejar a una ciudad pequeña del siglo XVI, aquí en
nuestro país, en Guanajuato este año, entre marzo y abril se llevó a cabo con
éxito el Primer Festival Medieval y de la cerveza, abriendo
la oportunidad a Richard de mostrar el próximo año los productos que elabora y
exhibir sus estrategias de combate.
Cabe mencionar que en los objetivos de estos eventos está abrir
nuevos espacios para mostrar al público en general que existe un movimiento
artístico y cultural que trata de rescatar los momentos más importantes de la
nombrada época medieval; acercar a la gente relacionada e interesada en
preservar las tradiciones y cultura que se desarrollaban en esa época, e intercambiar la
información con los diferentes actores interesados en dar a conocer las distintas formas
de convivencia, lo mismo que sus
formas de diversión, las cualidades culinarias, su entorno social y guerrero,
su forma de vida cotidiana y su trabajo cultural y artesanal.
Y lo más importante es que con este evento México se coloca a
la vanguardia en espectáculos de toda América Latina, por lo que se espera se arraigue tanto en la gente del estado guanajuatense
como en la del país, toda vez que es
importante para México, porque fue el último de los países conquistados por
consecuencia de Las Cruzadas. “En España, la participación de Hernán Cortés en
México marca el final de la Edad Media”.
A Richard le tiene un significado especial la recreación en
la actualidad del medioevo, porque es la práctica del honor, la educación y la
cortesía, y porque, asegura, está probado que con el conocimiento de las artes
y las ciencias de esa época el hombre puede sobrevivir a cualquier catástrofe.
En nuestra entrevista, la que realizamos de pié por hora y
media, Richard sólo abandonó el ritmo de su conversación en tres ocasiones: al
recordar a su esposa en la fiesta de bodas, lo que lo hizo pronunciar con
dulzura el nombre de “Margarita”; al recordar a su hijo que
murió, y de quien dice irremediable: ya
está libre, y al convencerse de la incomprensión en Atlixquito del tema de los
festivales medievales.
No hay duda, Richard Thaon Tappan es un caballero.
En fin, este artista está en espera de que el ayuntamiento de
Atlixquito le resuelva respecto de que pueda participar en las próximas Fiestas
de Reyes, pero mientras esto no sucede, afuera de su taller nos hemos puesto a
lanzar hachas sobre un grueso círculo de madera, y nunca me sentí tan
contundente una y otra vez, clavando con firmeza. +






