Arturo:
Las primeras computadoras que se vendieron en Atlixquito
fueron a través de Microserv, la empresa creada por José Manuel Pérez Peralta y
Gustavo Pérez Ramírez. Tuvieron un costo de entre 6 y 7 millones de pesos (de
los viejos) y fueron de las marcas Gama y Lanix, ensambladas respectivamente
por Megacentro y en Sonora.
Te aclaro que estas computadoras eran personales, de
escritorio, porque Los Alonso ya
contaban en sus empresas con equipos grandes con terminales, y venían de la
ciudad de México para darles el soporte, porque en ese entonces manejaban
Fortran —que no eran tan amigables— para nóminas e inventarios.
De hecho hay que dejar claro que la utilización de la
computadora en Atlixquito fue motivada por la Iniciativa Privada; el gobierno
estaba prácticamente al margen de ocupar esta herramienta, como supongo sucedía
en la mayor parte del país.
En
lo electoral
Gustavo se fue a trabajar a la cementera Atoyac (es
Ingeniero Industrial Mecánico) y José Manuel (topógrafo) aceptó llevar el
control de la campaña del Partido Acción Nacional. Quería ver qué se podía
hacer estadísticamente con los datos de la elección de 1995.
Se puede decir que en Atlixquito José Manuel fue el
primero en procesar en un sistema de cómputo —y desde la casa de campaña de un
partido político—, información de las votaciones en el momento de su desarrollo,
con una transmisión de resultados con radios portátiles desde las casillas
electorales, una vez que el representante de partido recibía el acta.
De esta manera es como se comenzó a escuchar por las
calles de Atlixquito desde temprana hora la algarabía del vencedor cuando el
instituto electoral apenas comenzaba a recibir los paquetes electorales para
“cantar” públicamente el resultado con la lectura de las actas.
José Manuel había comenzado en lo público, procesando la
información de las votaciones de 1995, pero antes la tendencia del resultado ya
había sido medida y graficada en una encuesta que anunciaba el advenimiento de
un partido distinto al gobierno municipal.
El resultado de
aquella encuesta por cierto, al trascender a los demás contendientes, trajo la
incredulidad de que otro partido pudiera llegar a gobernar, cuando la realidad
era que la suposición y la intuición se estaban viendo confrontadas por primera
vez con el dato duro.
Y así fue. Arribó por primera vez otro partido (PAN) al
gobierno municipal y con esto la encuesta demostraba certeza respecto de que la
mayoría de los atlixquenses tenía identificados sus problemas y de que quería
se los resolviera un gobierno diferente.
El
hallazgo
Junto con Marco Navarro y Rogelio Flores Mejía, José
Manuel también trabajó la entrega
recepción del ayuntamiento y después aceptó integrarse a la nueva
administración panista como el primer director de Informática que se registra
en el gobierno municipal, área que obligaría a que se mostrara cómo concebían
la función pública los nuevos integrantes del
ayuntamiento, pues para
instrumentar los servicios con tecnología actual, había que tener bien
definidos los objetivos en un plan de desarrollo.
“Cuando hablé con el presidente municipal, me dijo: Mira,
vamos a llevar las computadoras a la administración pública, pero ni él ni yo
teníamos idea de qué se iba hacer. Creo que tanto para él como para mí era
nuestra primera experiencia en gobierno”, refiere José Manuel y recuerda que al
llegar, el ayuntamiento solo tenía una computadora, una Apple en la que se
llevaba la nómina.
Entonces se puso a hurgar por todos los rincones del
palacio y al fondo del salón de cabildos, donde había un montón de equipo
usado, encontró abandonada una caja con discos, unos manuales y mapas. Era un
proyecto para la administración del catastro por el que se pagaron en el
gobierno municipal anterior mil millones de pesos (de los viejos) financiados
por Banobras.
Buscando más sobre este programa, encontró el convenio
con el que debieron darle Atlixquito vehículos, estaciones de trabajo, un
plotter, toda la cartografía digital, ortofotos, y nada de esto existía.
Con la venia del presidente municipal se fue a la
dirección de Catastro para ver si le daban la información, y ahí comenzó su
peregrinar en esa dependencia del gobierno del estado: lo citaban a las once de
la mañana, lo sentaban, le daban café, galletas y a las tres de la tarde le
decían que no lo podían atender, que regresara al otro día. Lo que no sabían es
que estaba dispuesto —y además tenía permiso de ausentarse— a esperar todo el
tiempo al que lo obligaran. Para esta dependencia se volvió el funcionario
incómodo. Era evidente que el problema consistía en que atendía el asunto de un
gobierno pintado de “azul”.
El argumento de no atenderlo es que el personal debía
estar capacitado, y entonces él y su equipo de trabajo se chutaron todos los
cursos que les dijeron. Solo así es como obtuvo la cartografía de aquel
programa hallado entre desechos alojados en el salón de cabildos.
Los
primeros pasos
en
el gobierno
Con esta herramienta, José Manuel comenzó hacer la ardua
talacha de tomar el origen de las cosas para que por primera vez los servicios
municipales y las actividades de algunos sectores como el comercio fueran
administrados desde la parte geográfica. Estaba implementando una herramienta
para llevar la administración pública gráficamente, porque entendía que con
ella podría realizar representaciones gráficas de fenómenos, sucesos o de
información abstracta. Tenía en las manos y en la mente una manera eficaz de
obtener información fidedigna, justo lo que el gobierno necesitaba para ordenar
la vida pública cotidiana y poner a la actuación gubernamental a responder en
los temas de honestidad, transparencia y ordenamiento territorial.
Los
impactos
José Manuel pulió esta herramienta, de tal forma que para
febrero de 2001 en el ayuntamiento de Atlixquito se instaló por primera vez a
nivel país el Sistema de Información Contable para la Administración Pública
(SICAP), de la consultora Gedas North America, y que se emplearía para
controlar la tesorería y ligar el presupuesto con la contabilidad. En ese
evento se explicó que con dicho software modular se manejarían también hasta
seis fases del presupuesto y el Ramo 33, y también se adelantó que con esta
tecnología los gobiernos se verían obligados a ofrecer servicios más
sofisticados y centrados en los negocios, a medida que los ciudadanos
incorporaran el comercio electrónico en su vida diaria, sobre todo para los
trámites gubernamentales.
En aquel evento de arranque del SICAP en Atlixquito,
también estuvieron presentes Banobras, los gobiernos del estado de Puebla y de
Aguascalientes; empresas como SUN, las universidades Iberoamericana y de las
Américas, el Tecnológico de Izúcar de Matamoros, las gerencias regionales de
Hewlett-Packard, Compaq y la Asociación de Municipios de México, entre otros.
Pero los ojos del país y de Sudamérica también estaban
puestos en Atlixquito desde la primera administración panista (1996), a partir
de aquel evento histórico con el que se puso en marcha el SIGMA (Sistema de
Información Geográfica del Municipio de Atlixco), pues Carlos Salman, dueño de
SIGSA (Sistema de Información Geográfica) había llegado al arranque de toda
esta automatización de la administración pública de Atlixquito con conocimiento
de lo que aquí se había logrado. Es importante por lo tanto decir que SIGSA es
una de las empresas de información geográfica más grandes de América del Sur,
con una gran base de clientes en materia de petróleo y gas, de agricultura y de
mapeo para México y otros países de América del Sur.
Y es que la administración pública en Atlixquito por fin
se llevaba de manera gráfica. Fue en la marcha de la primera administración
panista cuando se estableció el propósito de ordenar la vida, el “día a día”
del municipio.
Entre los logros está la organización del comercio y la
ubicación en planos del tendido de fibra óptica de las empresas telefónicas.
También se georreferenciaron los postes, lo que permitía al ayuntamiento
prefacturar para pagar el consumo de alumbrado público, es decir, el sistema
permitía que el pago se hiciera apegado a la cantidad exacta de postes y esto
generó un excedente que sirvió para que la Comisión Federal de Electricidad
hiciera las adecuaciones necesarias en lugares donde había problemas de
voltaje.
Con este sistema, la recaudación se colocó hasta 504 por
ciento por encima de la media estatal, ya que mientras ésta última creció 454
por ciento entre 1992 y 1999, Atlixquito pudo crecer hasta 958 por ciento en
2001. La serpentina en la gráfica del predial siempre subió al menos hasta
2008.
Y el registro civil de Atlixquito fue el primero en
manejar, por decreto del Congreso, la firma electrónica, la cual fue aprobada
también por la embajada de Estados Unidos en México para trámites de migración.
La herramienta de Atlixquito alcanzó importantes niveles
de eficacia, provocando la visita de Holanda, Canada y Brasil, aun cuando este
último presumía en ese entonces su ciudad digital (Curitiba).
Pero José Manuel seguía asistiendo a pláticas y reuniones
en las que podía aprender más sobre la cartografía digital, solo que el “para
qué sirve”, el “qué es” y el “cómo se hace”, estaban superados y con lo logrado
pasó de la butaca al podio; ahora tenía qué contar, qué enseñar. +



