miércoles, 27 de abril de 2016

1992, el año de Chavo Dávila


Arturo:

Gerardo Rivera en 1992
El 26 de octubre de 1992, en un restaurante de la feria se celebraba con una comida el 71 aniversario de la fundación de la Cámara de Comercio de Atlixquito. El consejero Gerardo Rivera García, con el acta constitutiva en la mano, recordaba la legalidad de este organismo que nació el 12 de octubre de 1921, “en una reunión  realizada en los salones de la Sociedad Mutualista (denominada) Unión y Protección” de esta ciudad.

Mostraba el documento también con el fin de destacar uno de los acuerdos tomados 71 años atrás: “Velar por los intereses comerciales e industriales que pudieran presentarse para dar paso al Atlixco progresista”.
Salvador Dávila

Por su parte, Salvador Dávila Muñoz, como presidente de la Cámara de Comercio (Canaco), aseguraba que “algún día la autoridad municipal tendrá que reconocer el esfuerzo de los comerciantes a favor del desarrollo nacional”.

Estas dos participaciones, hace 24 años (hoy la Canaco Atlixquito tendría o tiene 95 años de fundada), hicieron imaginar los distintos momentos que favorecieron la ubicación del comercio en esta ciudad, su estructura, su dinámica y su población ocupada; hicieron imaginar cómo fue su tránsito cuando la agricultura y la ganadería eran el principal soporte de la economía del Estado, y constatar después su comportamiento en los primeros pasos de la industrialización nacional con orientación externa.
Chavo Dávila, Héctor Rangel y Chucho Ponce


Arturo, si bien el Estado y los propios empresarios enfatizan siempre el impulso de las actividades productivas, lo que se demostraba en aquella celebración de 71 aniversario, era el convencimiento de la dirigencia empresarial local respecto de que el comercio es fundamental en la expansión general de la economía del país.

Y es que en Salvador Dávila se había hecho una constante el tema obligado de la relación del comercio con las actividades productivas, y de manera relevante con el sector público. El resultado de esto le permitió por ejemplo anuncios como el que hizo el 15 de enero de 1992:

Reunión sobre seguridad pública.
“Se creará una sucursal de la Unión de Crédito para financiar el comercio en pequeño, se introducirá el servicio telefónico celular, se atenderán los problemas viales que genera el transporte urbano y colectivo, y se apoyará y vigilará al cien por ciento la construcción de la central de abastos”.

Fue precisamente en 1992 cuando Salvador Dávila definió su sentido tutelar al frente del comercio organizado, pues al reportar el 16 de marzo de ese año que en Atlixquito se abrían 54 nuevos negocios, pero se cerraban 180 de los 900 afiliados, su preocupación lo llevó a exigir con más fuerza apoyos de la distribución gubernamental, y para esto motivó la reestructuración en la organización de comerciantes, creándose el Centro Comercial de Atlixco, integrado por la Canaco, la naciente Coparmex, la Unión Ganadera y jóvenes empresarios.

Marcha de protesta (1992)
El consejo de este nuevo organismo comenzó a reunirse dos o tres veces por semana, y ya no cada quince días como lo venía haciendo el consejo de la Canaco. Los problemas que tenían los comerciantes eran falta de liquidez, de crédito, impuestos elevados y falta de mercado, por lo que Salvador Dávila exigía a los tres niveles de gobierno agilizar todo tipo de trámites y pagos razonables de impuestos.

¿Pero la Canaco Atlixquito era una verdadera organización colectiva que representaba los legítimos intereses de los comerciantes? ¿Realmente representaba al comercio en los asuntos en los que el comerciante debía tomar parte activa o pasivamente?

4 de noviembre de 1992

Marcha de protesta (1992)
En torno a los consejeros de la Canaco, con Salvador Dávila a la cabeza, se arremolinaban decenas de comerciantes que se hacían acompañar de familiares y amigos. Se preparaban para iniciar una marcha de protesta que vendría a consolidar el poder de convocatoria de Salvador Dávila, pues se logró el cierre de la totalidad del comercio del primer cuadro de la ciudad para que unos 1500 marchistas salieran a la calle a defenderse del hostigamiento de autoridades fiscales, del Seguro Social, de la Profeco y del propio ayuntamiento de Atlixquito.

A este día los comerciantes lo llamaron “Día histórico para la sociedad atlixquense”, quedando marcado con el naciente liderazgo de Salvador Dávila, de quien en medio de las consignas se pedía su reelección al frente de la Canaco.
Marcha de protesta (1992)

Los días posteriores a esa marcha, fueron para que diversos comerciantes destacaran, no tanto haber podido construir una advertencia a las instituciones relacionadas con ellos, ni haberlas obligado a estrechar su acercamiento. Lo que más resaltaban es haber podido unirse todos para defender una causa. Se decían "profundamente felices y orgullosos de tener auténticos representantes del comercio"; incluso sumaban a la aceptación de su causa al propio presidente municipal José Luis Solano, de quien aseguraban haberle visto "unos ojos apacibles, una serena actitud y el esbozo de una sonrisa que lo integraban a su pueblo".

En esa movilización se constataba la figura del comerciante sujeto del derecho mercantil y al comerciante de toda la vida. Quién no recuerda a Don Rafael Veana tomar el altavoz para decir: “Yo no soy de aquí, llegué hace 22 años, he luchado día con día, me he partido el alma para tener algo y no estoy dispuesto a perderlo, aunque pierda mi vida”.

O quién no recuerda a Don Leonardo Dorado decir: “A mis 68 años, 50 de sentir a más de dos generaciones detrás de un mostrador y 40 de participar en forma activa dentro del comercio organizado, me queda capacidad de asombro ante acontecimientos como el realizado por Salvador Dávila y sus colaboradores, quienes no hicieron más que atender las demandas de sus asociados”.
Marcha de protesta (1992)

Plaza del Cortijo

Salvador Dávila tenía visualizado el Atlixquito que quería y que buscaba desde su trinchera. El 9 de febrero de 1993 fue nombrado presidente del consejo encargado de desarrollar el proyecto pro construcción de plaza comercial con 150 socios que aportarían 12 mil 500 pesos cada uno para adquirir 15 mil metros cuadrados de terreno de la Alfonsina. El proyecto no se logró, y aunque se argumentó falta de interés en los comerciantes, lo cierto es que el desinterés recaía también en la falta de condiciones para involucrar a los sectores que impactan la cadena productiva.
El proyecto.

Pero te cuento algo que se volvió una especie de anécdota:

En el ámbito empresarial de 1993, se decía que el gobierno de Mariano Piña Olaya, con el apoyo de la CROM y del ayuntamiento de Atlixquito, quiso expropiar terrenos de la Alfonsina para establecer un jardín botánico que finalmente no se logró, y que Hugo Caballero, presidente del consejo del fraccionamiento El Cristo, habría presentado en 1995 el proyecto de plaza comercial (Plaza del Cortijo) con el fin de evitar más intentos como ese. Sin embargo para la Canaco el proyecto era cosa seria, pues logró que fuera el Banco de Oriente quien lo financiara, y aunque esto ya estaba hablado con la institución bancaria, Salvador Dávila quiso que fuera el presidente José Luis Solano quien oficialmente invitara a invertir a Marcelo Margain Berlanga, propietario del Banco de Oriente, esto en una ceremonia en la que al mismo tiempo se le entregaría la Cédula Real al banquero. Pero Salvador Dávila se quedaría en la antesala sin poder llegar al presidente municipal, pues se habría interpuesto su secretario general, Ezequiel Vargas:
Marcelo Margain Berlanga

—Pues fíjese que tendrá que ser para dentro ocho días —le dijo Don Ezequiel a Dávila.

—Pues fíjese que le traigo la buena noticia de que el señor Margain sí puede venir dentro ocho días —respondió el comerciante.

—Pues fíjese que un pajarito me dijo que tampoco se va a poder —atajó el funcionario municipal y Salvador Dávila comentaría haber sentido la respuesta como una mentada de madre.

Tuvo casa propia la Canaco
   
El 1 de marzo de 1993, Salvador Dávila entregó la CANACO a Salvador Schiavón Núñez, quien rindió protesta a principios de abril de ese año. En el acto, al cual asistió también Héctor Azar como Secretario de Cultura, Salvador Dávila destacó que después de más de 70 años de fundada, la CANACO por fin tenía su propia casa.
Marcha de protesta (1992)

Con Chavo Dávila se logró que los comerciantes tuvieran oficinas propias. Con él por fin eran dueños de un inmueble con espacios para distintas actividades. Pero fue la única vez que tuvieron casa propia, pues la perdieron con el resolutivo del Tribunal de fecha 29 de octubre de 2003, siendo embargada a favor de María Angélica Molina Riverol, gerente del organismo, quien interpuso demanda por despido injustificado.

El proyecto Almendros

Chavo Dávila había dejado la dirigencia del comercio organizado pero seguiría sin embargo al pie de la letra aquel primer acuerdo tomado al nacer la Canaco, para entonces 78 años atrás (Velar por los intereses comerciales e industriales que pudieran presentarse para dar paso al Atlixco progresista), de tal manera que, aprovechando su relación con Marcelo Margain, en diciembre de 1993 llevó a los medios de comunicación a una reunión en El Cristo para enterar a los atlixquensitos de un proyecto del Grupo Margen que buscaba invertir 600 millones de dólares en 1800 hectáreas de terreno del campo de Atlixquito con plantaciones de almendros, y aunque esto lo había solicitado el gobernador Manuel Bartlett al Banco de Oriente, Atlixquito fue excluido del proyecto por la apatía de la autoridad municipal.
Instalación del Subcomité Sectorial.

Gobierno demagogo

A partir del año 1992, Salvador Dávila había creado mecanismos de demanda para beneficiar a los comerciantes, heredando una dinámica inercial para los años siguientes que obligaría a las autoridades a dar respuestas. Entonces la demagogia del gobierno del estado se potenció.

Algunos ejemplos:

En 1994, la Secretaría de Economía del estado vino a decirnos que había empresas extranjeras interesadas en invertir aquí y generar una importante entrada de divisas al estado de Puebla a través de Atlixco. La CFE, también en 1994, anunciaba una inversión de 400 millones de pesos para el Proyecto Atlixco II, que consistía en dotar de energía eléctrica a industrias que pudieran instalarse entre Atlixco e Izúcar de Matamoros, lugar en el que se decía quedaría el corredor industrial que dos años antes había anunciado Carlos Salinas de Gortari. El 26 de enero de 1995, los comerciantes se reunían con Bartlett y ministros del medio ambiente de América Latina y el Caribe para conocer las demandas del sector productivo atlixquensito, y un mes después (22 de febrero) se reunían nuevamente, ahora con la presencia de Mario Giraudi, representante del Grupo Zegna, quien ya había recorrido Atlixquito con el fin de instalar aquí una empresa del ramo textil de ese grupo que nació en Italia en 1910 y que llegó a México en 1970.
Instalación del Subcomité Sectorial.

Nada de esto se realizó. Todo fue pérdida de tiempo y desgaste para los locales que el 21 de febrero de 1995, junto con los estatales, se habían constituido en Subcomité Sectorial de Industria, Comercio y Turismo de Atlixco dentro del Copladep, y así iniciar la burla de distraer teorizando el desarrollo de la localidad. 

Wal-Mart

El anuncio de la llegada de Walt-Mart había creado todo tipo de reacciones en la sociedad atlixquensita, nada distintas a las que se dieron con algunas de las 602 unidades que había logrado colocar la transnacional en el país hasta 2004.

Inauguración de Bodega Aurrerá.
Entre las opiniones encontradas se hacían notar las que negaban que el comercio atlixquensito fuera un sector frágil, por lo que retaban a la llegada del gigante, diciéndose convencidos de que era una amenaza solo para quienes no se moderan con los precios.

Aunque Salvador Dávila nunca abandonó a los comerciantes nerviosos por la llegada de Wal-Mart, participando en diferentes mesas de discusión con las autoridades, a partir de la inauguración de Bodega Aurrerá el 29 de octubre de 2004, agregaría a sus labores de bien común el replanteamiento exitoso de su propio negocio, lo que se puede asegurar por haber logrado traspasar las fronteras de la ciudad.

Creo que con esto Chavo Dávila se convirtió en uno de los ejemplos de que el viejo comerciante atlixquensito puede sobrevivir e incluso alcanzar valor agregado en medio de las transnacionales. Quizá por eso hasta antes de enfermar se le veía algún día de la semana con sus hijos desayunando en Las Bugambilias, seguramente discutiendo el mantenimiento de su empresa.

El impacto

Marcha de protesta (1992)
Estarás de acuerdo con que los malos servicios públicos, el mal trabajo en el conjunto de organismos administrativos de los cuales se vale el Estado para cumplir o hacer cumplir las leyes del país, es el principal motor para replantear la administración pública.

Los nuevos proyectos de gobierno que se presentan en Atlixquito en las dos últimas décadas con el Partido Acción Nacional, en gran medida los inspiraron, los explican y los justifican movimientos concretos como el que encabezó Salvador Dávila en 1992, manteniendo el sentido social del comercio y peleando la parte que le toca en las decisiones colectivas.

Marcha de protesta (1992)
De ahí la importancia de mencionar que paralelamente a los movimientos de Chavo Dávila, en lo cotidiano la ciudadanía dibujaba a través de los medios de comunicación el Atlixquito de entonces: servicio irregular de agua potable en toda la ciudad, peligrosos depósitos clandestinos de cilindros de gas, apertura de cantinas cerca de escuelas y hasta prostíbulos disfrazados; enormes jaurías en las calles, asaltos por alumbrado público deficiente en el centro de la ciudad, congestionamientos viales; baches, muchos baches y pavimentos dañados por todos lados.

Y si observas, la búsqueda de mejores condiciones para el comercio organizado a partir de 24 años atrás, prolongan a Salvador Dávila hasta estos días en que no se cumplen del todo en el gobierno local las expectativas creadas con él en 1992. La calidad sostenida en la atención ciudadana y el mejoramiento sostenido de los servicios públicos, evidencian ahora a un Partido Acción Nacional (antes fue al PRI) que no logra el seguimiento en su proyecto de gobierno (si es que lo tiene; vemos que no) y sobrevivir, ya no a las demandas ciudadanas, sino a sus propias transiciones en la renovación del poder.

Hoy pareciera que el propósito de mejoras de Salvador Dávila, al mismo tiempo habría anunciado en 1992 la fragilidad de los atlixquensitos para los años siguientes en la función pública y en hacerse respetar dentro de la estructura de órdenes de gobierno. 

Periódico Encuentro

Chavo Dávila, dejando atrás la prensa plana del periódico Encuentro.
También debo recordarte que Salvador Dávila apadrinó el inicio de digitalización de nuestro periódico (Encuentro). ¿Por qué? Porque en 1992-93, quienes iniciamos este periodismo escrito, coincidimos con todos esos ejercicios de pensamiento abierto y de libertad para expresarlos y manifestarse.

A Chavo Dávila se le recuerda bien, por lo que en uno de estos días sus amigos y beneficiados le hicieron un reconocimiento con un homenaje que se convirtió en vertedero de emociones y recuerdos.

Nosotros lo felicitamos y le deseamos salud. +