lunes, 3 de agosto de 2015

Gutierre Tibón y Cayuqui

Arturo:

La pregunta no deja de llegar: ¿Por qué te hablo tanto de Cayuqui?

Debo decirte en primer lugar que la importancia de Cayuqui está en el valor de su trabajo respecto de la preservación del pueblo indígena y que, si le pones atención permanente, nada que a las etnias del mundo les suceda te asaltará con la incomprensión de la desgarradora lucha que mantienen, pareciera, dos mundos diferentes.




Pero ese trabajo suyo que, te repito, debe ser vigente en nuestra atención e interés, tiene sus cimientos en una ardua labor de rescate, no de las costumbres y tradiciones indígenas, que es lo que a final de cuentas nos pone enfrente para conocerlo, sino de la confianza ganada de personas maltratadas por siglos que aceptan hablarle de sus actividades más esenciales una vez lograda su conformación como comunidad y definido su trabajo. Y esa confianza no sólo se la ha ganado en Puebla, sino en otros lugares del país, confianza que al más erudito de la cultura le ha arrancado la admiración.

Y de eso precisamente quiero hablarte.

En el Xumilme  Ilhuitl (Fiesta de Jumiles) que se realiza en Taxco de Alarcón (Guerrero), una vez Cayuqui presentó una danza formada por un grupo de ancianas cuya ejecución dejó impresionado a Gutierre Tibón. Decirlo así suena sencillo, por lo que te pido atención y paciencia mientras hablamos un poco respecto de quién fue este impresionado personaje.

Gutierre Tibón nació en Milán, Italia, en 1905, pero escogió a México como su patria. En Granada, España se develó un monumento suyo por ser “vástago de los tibonidas de Granada, familia de sabios de vanguardia, médicos y traductores en los siglos XII, XIII y XIV”. El monumento es muestra, testimonio del orgullo de quienes viven en Granada porque todavía un descendiente de los tibonidas granadinos hacía aportaciones a la cultura universal.

Desde 1937, su obra tuvo por objetivo principal estudiar y difundir lo que México significa para el mundo. Era un octagenario cuyo amor por este país nació por el gran internacionalista Isidro Fabela. Era filólogo, historiador, antropólogo, sociólogo, teólogo, periodista, poeta y, retomando a Fernando Mota Martínez, por consiguiente “escritor infatigable, conferenciante ameno, charlista original, investigador acucioso y mexicanista por convicción.”

Tibón, a lo largo de cuarenta años preparó más de cuarenta libros y las fichas necesarias para dar a la estampa el Diccionario Etimológico Comparado de los Apelinos Españoles, Hispanoamericanos y Filipinos. Fue despojado de los derechos que le corresponden por haber fundado la Enciclopedia de México.

Pero recibió del gobierno mexicano el Aguila Azteca, la máxima condecoración que le otorga a un extranjero y después el Aguila de Tlatelolco. Miguel De la Madrid le entregó el primer Alfonso Reyes y en 1946 se le concedió el doctorado Honoris Causa de la universidad michoacana. En 1988 fue nombrado cronista de la ciudad de México.

En su libro México en Europa y África relata la exhumación de Francisco Javier Clavijero cuyos restos, gracias a los tibones, Gutierre y su hermano Carleto están ahora en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Antes que Tibón en el siglo pasado, el padre Cuevas, José María Lafragua y Agustín A. Franco fracasaron en la empresa de la exhumación.

En su casa de Cuernavaca se llegaron a hospedar personajes de la talla de Andrés Henestrosa, Jacques Soustelle y, entre otros, Gertrude Duby Blom, extranjeros que “aman a México como millones de mexicanos no lo aman”.

A muy grandes rasgos es lo que te puedo referir de Gutierre Tibón para darte una idea de la magnitud del también autor de las Aventuras en México, obra que alcanzó su octava edición y que contiene una extensa descripción sobre la participación del grupo de ancianas danzantes del que te hablé en el Xumilme Ilhuitl.

Gutierre Tibón se sintió tan impresionado de esa fiesta que el 12 de noviembre de 1990 mandó una carta a Cayuqui que dice así:

Muy querido Cayuqui:

Mi revista local ha reimpreso la descripción del Humilme ILHUITL de mis Aventuras en México, libro que ha alcanzado la octava edición. Le mando el recorte porque el éxito del inolvidable e irrepetible espectáculo se debe a usted, sólo a usted. Le saluda afectuosamente y espero volver a verle en Cuernavaca.

Gutierre Tibón

Ahora bien, esta descripción de Gutierre Tibón en su libro Aventuras de México fue reproducida en 1990 en su revista local de Cuernavaca. En ella refiere:
                                
“¿Cómo pudo Cayuqui, el que durante tres meses buscó en todo Guerrero a grupos de danzas desconocidos, convencer a tantas ancianas de presentarse a bailar en público? Sea lo que fuera lo logró; nunca vi en mi vida, a un número tan grande de mujeres de edad avanzada bailando para solaz de la gente. Gordas o no todas tenían una extraordinaria gracia para moverse. Una abuelita de pelo blanco, con un sentido de equilibrio fuera de lo común, daba vueltas y vueltas manteniendo una botella de mezcal sobre su cabeza. Otras dos ancianas escoltaban a un joven montado en un caballo de palo que de vez en cuando trataba de huir y meterse entre el público.”

Como puedes ver, Arturo, Cayuqui no sólo es Atlixcayotl y hay más de una razón por la cual admirar lo que hace. +

1 comentario:

  1. que importante es conocer del trabajo de Cayuqui por el rescate de tradiciones en las etnias de Mexico, gracias por darnos esta información, recibe un abrazo y desde aquí envio otro muy fuerte a Cayuqui

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