Arturo:
La pregunta no
deja de llegar: ¿Por
qué te hablo tanto de Cayuqui?
Debo
decirte en primer lugar que la importancia de Cayuqui está en el valor de su
trabajo respecto de la preservación del pueblo indígena y que, si le pones
atención permanente, nada que a las etnias del mundo les suceda te asaltará con la incomprensión de la desgarradora lucha que
mantienen, pareciera, dos mundos diferentes.
Pero
ese trabajo suyo que, te repito, debe ser vigente en nuestra atención e interés,
tiene sus cimientos en una ardua labor de rescate, no de las costumbres y
tradiciones indígenas,
que es lo que a final de cuentas nos pone enfrente para conocerlo, sino de la
confianza ganada de personas maltratadas por siglos que aceptan hablarle de sus actividades
más esenciales una vez lograda su conformación como comunidad y definido su
trabajo. Y esa confianza no sólo se la ha ganado en Puebla, sino en otros
lugares del país,
confianza que al más erudito de la cultura le ha arrancado la admiración.
Y de
eso precisamente quiero hablarte.
En
el Xumilme Ilhuitl (Fiesta de
Jumiles) que se realiza en Taxco de
Alarcón (Guerrero),
una vez Cayuqui presentó una danza formada por un grupo de ancianas cuya
ejecución dejó impresionado a Gutierre Tibón. Decirlo así suena sencillo, por
lo que te pido atención y paciencia mientras hablamos un poco respecto de quién fue este impresionado
personaje.
Gutierre
Tibón nació en Milán, Italia, en 1905, pero escogió a México como su patria. En Granada, España se
develó un monumento suyo por ser “vástago de los tibonidas de Granada, familia
de sabios de vanguardia, médicos y traductores en los siglos XII, XIII y XIV”.
El monumento es muestra, testimonio del orgullo de quienes viven en Granada
porque todavía un descendiente de los tibonidas granadinos hacía aportaciones a
la cultura universal.
Desde
1937, su obra tuvo por objetivo principal estudiar y difundir lo que México
significa para el mundo. Era un octagenario cuyo amor por este país nació por
el gran internacionalista Isidro Fabela. Era filólogo, historiador,
antropólogo, sociólogo,
teólogo, periodista, poeta y, retomando a Fernando Mota Martínez, por consiguiente
“escritor infatigable, conferenciante ameno, charlista original, investigador
acucioso y mexicanista por convicción.”
Tibón,
a lo largo de cuarenta años preparó más de cuarenta libros y las fichas
necesarias para dar a la estampa el Diccionario Etimológico Comparado de los
Apelinos Españoles, Hispanoamericanos y Filipinos. Fue despojado de los
derechos que le corresponden por haber fundado la Enciclopedia de México.
Pero
recibió del gobierno mexicano el Aguila Azteca, la máxima condecoración que
le otorga a un extranjero y después el Aguila de Tlatelolco. Miguel De la
Madrid le entregó el primer Alfonso Reyes y en 1946 se le concedió el doctorado
Honoris Causa de la universidad michoacana. En 1988 fue nombrado cronista de la
ciudad de México.
En su
libro México en Europa y África relata la exhumación de Francisco Javier
Clavijero cuyos restos, gracias a los tibones, Gutierre y su hermano Carleto
están ahora en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Antes que Tibón en el siglo
pasado, el padre Cuevas, José María Lafragua y Agustín A. Franco fracasaron en
la empresa de la exhumación.
En
su casa de Cuernavaca se llegaron a hospedar personajes de la talla de Andrés
Henestrosa, Jacques Soustelle y, entre otros, Gertrude Duby Blom, extranjeros
que “aman a México como millones de mexicanos no lo aman”.
A
muy grandes rasgos es lo que te puedo referir de Gutierre Tibón para darte una
idea de la magnitud del también autor de las Aventuras en México,
obra que alcanzó su octava edición y que contiene una extensa descripción sobre
la participación del grupo de ancianas danzantes del que te hablé en el Xumilme
Ilhuitl.
Gutierre
Tibón se sintió tan impresionado de esa fiesta que el 12 de noviembre de 1990 mandó una
carta a Cayuqui que dice así:
Muy querido Cayuqui:
Mi revista local ha
reimpreso la descripción del Humilme ILHUITL de mis Aventuras en México, libro
que ha alcanzado la octava edición. Le mando el recorte porque el éxito del
inolvidable e irrepetible espectáculo se debe a usted, sólo a usted. Le saluda
afectuosamente y espero volver a verle en Cuernavaca.
Gutierre
Tibón
Ahora
bien, esta descripción de Gutierre Tibón en su libro Aventuras de México
fue reproducida en 1990 en su revista local de Cuernavaca. En ella refiere:
“¿Cómo pudo Cayuqui, el que
durante tres meses buscó en todo Guerrero a grupos de danzas desconocidos,
convencer a tantas ancianas de presentarse a bailar en público? Sea lo que
fuera lo logró; nunca vi en mi vida, a un número tan grande de mujeres de edad
avanzada bailando para solaz de la gente. Gordas o no todas tenían una
extraordinaria gracia para moverse. Una abuelita de pelo blanco, con un sentido
de equilibrio fuera de lo común, daba vueltas y vueltas manteniendo una botella
de mezcal sobre su cabeza. Otras dos ancianas escoltaban a un joven montado en
un caballo de palo que de vez en cuando trataba de huir y meterse entre el
público.”

que importante es conocer del trabajo de Cayuqui por el rescate de tradiciones en las etnias de Mexico, gracias por darnos esta información, recibe un abrazo y desde aquí envio otro muy fuerte a Cayuqui
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