por: HÉCTOR ESTRADA CASAS
Arturo:
Te decía que en el
año 1997, Juan Cuautle Nieva era el secretario del patronato del Centro de
Salud, Luis Barrera el presidente y Enrique López Gómez el director de esa
unidad médica.
Como en todo
patronato, Juanito y Luis Barrera participaban en las labores de gobierno de la
institución, y como una de las principales responsabilidades del patronato era asegurar
que el centro de salud contara con los recursos adecuados para el cumplimiento de su misión, en sus
reuniones los casos de personas que no podían solventar los gastos de una urgencia
médica, hicieron recurrente el tema de la necesidad de un hospital regional de
la Secretaría de Salud, pues a Atlixquito acudían personas de otros cinco
municipios aledaños.
Hasta diciembre de
1999, Atlixquito contaba con una población derechohabiente de 34 mil 560 personas,
de una población total de 117 mil 019 habitantes, es decir, hasta ese año, 82
mil 459 personas (70.4%) no tenía acceso a los servicios públicos de salud.
Asimismo se contaba con solo 14 unidades médicas de las instituciones públicas
(2 del IMSS, 2 del ISSSTEP, 3 del IMSS Solidaridad y 6 de la SSA), 36 casas de
salud (según el INEGI) e igual número de auxiliares (técnicas) en la materia.
Ante esta situación,
en el año 2000 el patronato y el centro de salud presentaron en el Coplademun
(Consejo de Planeación Municipal) el anteproyecto del hospital regional, en el
que se planteaba estadísticamente el tema de la desprotección en que se
encontraba la población de Atlixquito en el tema de salud, pues además de la
bajísima derechohabiencia, se incluían escandalosas estadísticas del Centro
Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud respecto de la
muerte de personas provocadas por enfermedades que a nivel país colocaban a
Atlixquito en el primer lugar.
El patronato tenía
claro, pues, que habría de insistir ante el gobierno local de la necesidad de
un hospital público y de implementar acciones encaminadas a la salud pública “y
que después el gobierno tuviera la voluntad de hacerlo”.
Pero para esto se
hizo necesario estar dentro del ayuntamiento siguiente (1999-2002), y es así
que en el patronato se acordó la estrategia de que Luis Barrera buscara estar dentro
del PRI y Juan Cuautle, aprovechando la bandera de la Sociedad Médica del Valle
de Atlixco —y de la que también era presidente—, buscara estar con el PAN. Por
esas dos vías tratarían de conseguir integrarse al gobierno municipal.
Las votaciones para
ese periodo de gobierno las ganó el PAN y tocó a Juan Cuautle colocarse en la
estructura del ayuntamiento 1999-2002, con el encargo de director de Salud.
“No fue fácil
—recuerda Juan Cuautle— pero a fin de cuentas fui nombrado director de salud
para colaborar en el trienio 1999-2002, e iniciamos con muchas ganas para
trabajar en el hospital municipal y con las 34 casas de salud que había en el
municipio”.
Las casas de salud
Juan Cuautle recuerda
que comenzaron a establecerse en el país a partir de 1978, año en el que se inició
con 9 en Atlixquito, hasta incrementarse poco a poco a “34”. Las casas de salud
fueron creadas dentro del Programa (federal) de Extensión de Cobertura, y que
después (1979) se llamó Programa de Salud Rural.
Me explicó que las
casas de salud eran asistidas por un médico de los centros de salud, y lo
recuerda bien porque su servicio social lo hizo en ese entonces en el centro de
salud de Tetlanocan, Tlaxcala, asistiendo a dos casas de salud de la colonia Muñoztla.
El ayuntamiento
1999-2002 estableció por primera vez que el encargado de la salud en el
municipio no solo sería director del hospital municipal, sino director de salud
para tener a su cargo todo lo relacionado con la salud pública de Atlixquito.
Así, el ayuntamiento se incluyó por vez primera a la revisión del
funcionamiento de las casas de salud, haciendo sinergia con la Secretaría de
Salud con el fin de que éstas funcionaran mejor, y se elaboró un diagnóstico.
Al inicio, las casas
de salud se instalaban en los domicilios de las auxiliares que las atendían, y
en algunos casos el ayuntamiento comenzó hacerles sus propios espacios físicos.
En la administración 1999-2003 el ayuntamiento construyó espacios para cuatro.
Contaban con material
de curación y mesa de exploración. Todas tenían un radio para comunicarse con
la jurisdicción sanitaria y con el centro de salud. En el hospital municipal y
en la Cruz Roja se instaló uno de estos radios y con esto el ayuntamiento se
incluyó —también por primera vez— a esta red de comunicación a la que se le
llamó Red de Vida.
Con esto se logró
disminuir los tiempos, de tal manera que el ciudadano de Atlixquito más
retirado estuviera ahora a solo 20 minutos de distancia para recibir atención
médica, lo que se determinó con simulacros y en la práctica.
El hospital municipal
A partir del gobierno
municipal 1996-1999, los trabajadores del ayuntamiento dejaron de pagar sus
consultas y la medicina, pero seguían pagando los servicios de cirugías, rayos
X y laboratorio.
La administración siguiente
(1999-2002) intentó entonces meterlos al IMSS, lo que no se logró por distintas
razones. Por ejemplo, no podían afiliarse mayores de 50 años, diabéticos,
hipertensos y las mujeres debían haber cotizado un año para tener derecho a una
cesárea y dos años los que requirieran de servicio de ortopedia.
La regiduría de Salud
hizo un estudio de factibilidad para ver si todos los servicios los podía dar
el ayuntamiento, y concluyó que no, pero Juan Cuautle, que conocía de pies
cabeza todos los procedimientos, pensó en una cuota de los trabajadores para
pagar un servicio completo. Preguntó a su papá de cuánto era la cuota que los
trabajadores de la fábrica de Metepec pagaban al sanatorio de esa población, y
le dijo que era del 8% quincenal. Se le hizo mucho y propuso que para los
trabajadores del ayuntamiento podría ser del 4% quincenal.
La propuesta se puso
a consideración de los trabajadores y éstos pidieron que fuera menos; el presidente municipal sugirió
el 3%, los trabajadores pidieron el 2% y el presidente aceptó. Todos
aplaudieron, pero esto impidió un servicio de tercer nivel en caso de ser
necesario porque la cuota del 2% no alcanzaría y el trabajador tendría que
pagar como sucede hasta ahora.
También se buscó meter
a los trabajadores al ISSSTEP, solo que esta institución aceptó siempre y
cuando fuera ella quien cobrara la cuota, y sin reconocer antigüedades y mucho
menos pensiones
No debe desaparecer
ninguna unidad de salud
El hospital municipal
desaparecerá y sus servicios serán absorbidos por el Sistema Nacional de Salud
(Seguro Popular) cuyo hospital se construye en este momento en Atlixquito.
Este tema hace que
Juan Cuautle exprese dos opiniones; una, que el hospital municipal no es una
carga para el erario del gobierno local y, dos, que por ser una demanda
histórica, en nuestro país no debe desaparecer ninguna unidad médica.
Recuerda haber
discutido este tema en varias ocasiones con Simón García, ex regidor de Salud,
sacando como conclusión que el bien social que el hospital municipal viene
dando a lo largo de los años no puede tomarse con criterios empresariales. “Debe
tener el recurso para gastarlo, sí, pero no necesariamente debe tener ganancias”.
Ubicó que este “fue
un hospital nuevo y moderno del siglo XVIII, pero ya no es un hospital nuevo y
moderno del siglo XXI”, debido a que la Cofepris (organismo regulador de salud
en México) impone requisitos que este hospital ya no cubre en servicios e
infraestructura, ya que “debe adecuarse a la reglamentación de un hospital de
este tiempo, lo que resulta difícil porque el valor histórico de su edificio no
permite ser intervenido; y por su costo no es factible la construcción de un
nuevo hospital por parte del gobierno municipal para un grupo pequeño. De ahí
que se prefiere llevar a este grupo al Seguro Popular”.
Juan Cuautle viene
planteando desde la administración pasada que para no desaparecer el hospital
municipal, éste podría convertirse en un coadyuvante, en una suma, en un apoyo
al Seguro Popular, toda vez que “he encontrado que varios hospitales que no
están dentro del sistema nacional de salud, están subrogados al Seguro Popular,
y el hospital municipal bien podría entrar a este sistema, es decir, que sea la
referencia cuando el hospital integral del León se vea obligado a mandar a un
paciente a otra unidad médica por encontrarse saturado.”
De esta manera
explica que el hospital municipal tendría un recurso del Seguro Popular que
serviría para aumentar el salario de sus trabajadores. Y podría ser — así como
está funcionando ahorita—, apoyo del Seguro Popular, “porque la Secretaría de
Salud también ya está haciendo las subrogaciones, ya está haciendo equipos, ya
está dando contratos nada más, ya está haciendo pagos por evento, e incluso
sacó una convocatoria para anestesiólogos, cirujanos y ginecólogos para un
programa de urgencia médica para la paciente embarazada”, es decir, “si en un
momento dado un hospital de la Secretaría no tuviera equipo completo y tuviera
que dar el servicio, podría echar mano de ese grupo de gente subrogada y
pagarle por evento, que a final de cuentas es lo mismo que se hace en el
hospital municipal”.
Pero la respuesta fue
que no, que se cerrará, dejándose ver una resistencia a mantenerlo, una
resistencia que se repite, que en su momento se vio también con la creación del
hospital del León. “No se quería que se hiciera —también recuerda Juan Cuautle—
y si se hacía que se cerrara el hospital municipal”. Pero no fue así, se creó
el del León, que ahora tiene de 110 mil a 120 mil afiliados de la región, y el
municipal en Atlixquito mantiene su demanda.
Es importante
observar que actualmente, aun cuando el Seguro Popular tiene afiliadas a 20 mil
981 personas —casi lo mismo que el IMSS con 23 mil 021—, de una población total
de 127 mil 062 habitantes (INEGI 2010), más de la mitad de la población de
Atlixquito (68 mil 598 personas que representan 53.9%) no tienen todavía derecho
a los servicios de instituciones públicas de salud. Por otro lado, el municipio
cuenta en estos momentos con 29 casas de
salud (7 menos que en 2000) y 19 unidades médicas (solo 5 más en 14 años, según
el INEGI hasta diciembre de 2013). +

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ResponderEliminarArturo, terminando esta serie de conversaciones con funcionarios que lograron proyectos exitosos en el gobierno de Atlixquito, terminaré con la razón de hacerlo y darte mi punto de vista respecto de que "esto" ha terminado. Te mando un fuerte abrazo.
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