Por: HÉCTOR ESTRADA CASAS
Arturo:
Dentro
de la Dirección de Salud, a cargo de Juan Cuautle, se creó el Departamento de
Salud Comunitaria, y desde ahí la administración 1999-2002 buscó meter a
Atlixquito a la Red Nacional de Municipios Saludables.
Para
esto hubo que cubrir requisitos como son, entre los más importantes, contar con
un comité municipal de salud y un diagnóstico del municipio que fue presentado
a la comunidad atlixquense a través de un taller intersectorial para su
conocimiento, revisión y enriquecimiento.
En
este taller participaron, además de todos los sectores de la sociedad, los
inspectores auxiliares municipales, quienes no solo expusieron la problemática
de sus comunidades, sino las soluciones posibles.
Otra
etapa vino con la entrega de un proyecto y el inicio de su ejecución. Este
proyecto fue el de Prevención de Muerte Materna, el cual ganó (porque es un
concurso en el que se compite por un presupuesto) y con esto Atlixquito ingresó
por primera vez a la Red Nacional de Municipios Saludables.
Cabe
decir que como antecedente se tenía hasta ese momento en el país la
participación en este programa solo de municipios del norte y, para el caso de
Puebla, únicamente Tehuacán.
La muerte materna
Para
darte una idea del problema, cito que el Fondo de Población de Naciones Unidas
contabiliza que cada día mueren en todo el mundo más de 1,500 mujeres por
complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto; que en nuestro país se
espera haber reducido hasta este año los casos de muerte materna de 60 a 22 por
cada 100 nacidos vivos, y que el estado de Puebla supera la tasa nacional de
mortalidad materna, pues mientras en 2012 México registró 42.3 muertes por cada
100 mil nacimientos, en Puebla el indicador subió hasta 50.6 fallecimientos.
Y
aquí, hasta 2002, la Secretaría de Salud captaba el fallecimiento de dos a tres
mujeres por año, por lo que Atlixquito estaba considerado a nivel nacional como
municipio repetidor, es decir, que no había un año en el que no se reportara la
muerte de una mujer embarazada.
“Y
es que un solo caso es demasiado porque la muerte materna es algo que no debe
pasar”, considera Juan Cuautle.
El proyecto
El
proyecto de prevención que se elaboró intentaba dar a las mujeres del municipio
atención médica, pero “era un programa que exigía la integración de algunos
componentes de un esquema complejo, pues se tenía que luchar con la cultura, la
educación, las tradiciones y la falta de infraestructura de salud”.
Juan
Cuautle ubicó en primer lugar que la muerte materna es un problema de inequidad
de género y en seguida pensó en un plan de prevención.
El
diagnóstico municipal que se elaboró coincidía precisamente con el alto número
de casos de muerte materna, y con que un número considerable de mujeres era
atendido por parteras.
Las parteras
En
distintos cursos, como parte del proyecto, Juan Cuautle llevó información a
unas 25 parteras de distintos puntos del municipio sobre la conveniencia de que
contaran con consulta prenatal, pues en muchos casos la muerte en hospital de
una mujer embarazada era porque la partera la había sometido a un fuerte
trabajo de parto.
El
ayuntamiento estaba enfocado a la promoción de la salud y a la prevención de
complicaciones (la asistencia estaba en manos del centro de salud y de las
parteras), de tal manera que el caso específico de la preparación de las
parteras, entre otras cosas, consistía en medir tiempos de traslado y valorar
condiciones, pues recuerda el caso —muy sonado en ese entonces, remarca—, de
una mujer de San Pedro Benito Juárez que murió al no tomar en cuenta la
instrucción del médico de ser atendida en un hospital. Y es que muchas mujeres
de San Pedro preferían quedarse en su casa para dar a luz por no trasladarse
hasta Chiautla de Tapia, que es donde estaba su clínica IMSS Oportunidades.
Juan
Cuautle estaba convencido desde entonces de la urgencia de apoyar a las
parteras para convertirlas en uno de los pilares de la fuerza laboral dedicada
a la salud materna y neonatal, justo lo que hoy recomienda la ONU junto con la
Confederación Internacional de Matronas, ambos organismos promotores del Día
Internacional de la Partera que se celebra cada 5 de mayo, fecha en la que
estos organismos acostumbran reiterar su compromiso en pro de promover
inversiones a fin de fortalecer la partería de calidad.

Así
que la elaboración y puesta en marcha de este proyecto, como te decía, hizo que
Atlixquito ganara su pase por vez primera a la Red Nacional de Municipios
Saludables, lo que trajo la visita de la Dirección Nacional de Promoción a la
Salud para felicitar al presidente municipal y destacar que era la primera vez
que dentro de la justificación y el resumen del proyecto se ponía por todos
lados: ‘La muerte materna es una inequidad de género”.
Arturo,
no está por demás tomar en cuenta que el Observatorio de Mortalidad Materna en
México advierte que nuestro país enfrenta una creciente demanda de atención en
salud materna, pues para el año 2030 se estima que habrá 3.1 millones de
embarazos al año, por lo que será insuficiente el personal médico. Ante esto,
es imprescindible aumentar el personal capacitado, incluidas las parteras.
La diabetes
Este
fue otro proyecto que mantuvo a Atlixquito en la Red. Aquí el diagnóstico mostraba variaciones en cuanto a las causas de muerte.
Juan
Cuautle pone de ejemplo que antes y durante la década de los 90’s, al igual que
en la mayoría del territorio nacional, en Atlixquito la gente moría de
infecciones gastrointestinales o respiratorias, y después del año 2000 se
observó que comenzaron aumentar las enfermedades crónico degnerativas, de tal
manera que “al hacer el conteo encontramos que comenzó a subir la diabetes a
los primeros lugares”.
Diez
años antes, en Atlixquito esta enfermedad se colocaba en séptimo lugar como
principal causa de muerte, y a partir de 2002-2003, ocupó el primero con
alrededor de 130 muertes por año.
En
el diagnóstico se había propuesto hacer un censo de personas enfermas de
diabetes en las distintas instituciones de salud, y el IMSS reportaba un
promedio de 5 mil 600 consultas al año de pacientes diabéticos que, sumados a
los reportados por otras unidades médicas, superaba las 6 mil consultas. Y casi
llegaba a mil el número de casos.
Pero
Juan Cuautle destaca que además el diagnóstico indicaba que no toda la gente
sabía que tenía la enfermedad, por lo que en las acciones se incluyó la
aplicación de un cuestionario con una serie de preguntas y revisiones
específicas, y si el resultado lo indicaba, a la persona se le mandaba al
centro de salud, donde en caso de salir positivo, a la persona se le declaraba diabética y se
sometía a un tratamiento para su control.
También
se formaron los grupos de ayuda mutua (Club del Diabético), donde se comparte
información sobre la procedencia de la enfermedad, la forma de controlarse,
etc.
La tuberculosis
Otro
proyecto que se metió a concurso fue el de esta enfermedad.
Juan
Cuautle menciona que este proyecto también surgió del diagnóstico de salud, el
cual indicaba que la tuberculosis, cuando se le consideraba erradicada, también
estaba presente en Atlixquito, esto en 2008.
Él
cree que al igual que a otras enfermedades,
a la tuberculosis se le ocultó de alguna manera a nivel país por razones
“obvias” en razón del establecimiento del Tratado de Libre Comercio.
Recuerda
que a la tuberculosis se le había detectado en seis colonias de Atlixquito con
21 casos. Era una franja que comenzaba en la colonia Benito Juárez para seguir
a las colonias Ricardo Flores Magón, Revolución, San José y Valle Sur.
En
consecuencia se elaboró el proyecto de Prevención y control de la tuberculosis
y se metió a concurso junto con el de Niños en movimiento, que era al que se le
apostaba para ganar debido a la importancia que había cobrado a nivel nacional
el tema del sobrepeso en menores de edad. Pero solo uno podía ser premiado en
caso de ganar, y fue el de prevención y
control de la tuberculosis.
Y
“ganó porque me dijeron: Nadie se preocupa por esta enfermedad. Creen que no
está presente y ustedes ya la detectaron”.
La Red
Con
Juan Cuautle, a partir de 2001 Atlixquito permaneció en la Red Nacional de
Municipios Saludables, lo que no fue sencillo, pues además de elaborar
proyectos se tenía que influir activamente en la realización de los programas a
los que se les llamaba “sustantivos de salud” de la Secretaría. Pero al mismo
tiempo, un proyecto ganador era susceptible de ser replicado en otros
municipios, y de que el proyectista en las reuniones nacionales pasara de
oyente a ponente de experiencias municipales en salud.

La
primera reunión nacional de municipios saludables que se hizo en Puebla fue la
9ª, esto en 2001, y Atlixquito, al igual que otros municipios de la entidad,
fue subsede.
Aquella vez todos los proyectos que se presentaron en el estado
fueron para rellenos sanitarios intermunicipales; bueno, menos uno, el de
Atlixquito, que aunque también se estaba preparando para presentar el mismo
tema, terminó presentando otro.
¿Qué
es lo que pasó ahí? A Juan Cuautle le pareció que el hecho de que todos los
participantes presentaran proyectos para rellenos sanitarios era una estrategia
dictada desde el centro, por lo que al presidente de la red nacional le comentó
en los días previos que tenía un proyecto distinto, el de prevención de la
rabia. Al funcionario federal le pareció de mucha importancia y le dijo:
“Puebla y Tlaxcala son considerados el corredor nacional de la rabia, y si un
municipio lo tiene detectado y empieza a querer dar una solución, es más
importante que estar repitiendo lo otro”.
Juan
Cuautle le llevó el proyecto, lo revisó y le puso palomita. Este es el que
tienes que presentar, le dijo. +
Fotografías: INAH, COFEPRIS, Juan Cuautle y Olmo Calvo. Fotorrelato: Parto aymara en el altiplano de Bolivia
Fotografías: INAH, COFEPRIS, Juan Cuautle y Olmo Calvo. Fotorrelato: Parto aymara en el altiplano de Bolivia






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