domingo, 4 de octubre de 2015

PAREXCA

 
En una época de construcciones efímeras,
cuando la ciudad que conocemos desaparece
tan pronto como dejamos el sueño,
hay quienes aún sostienen el rito de la construcción.
 
Jaime Moreno Villareal


A la memoria de Don Rodolfo Arronte Huerta

 
 
Arturo:
 
Fotografía de Mario Rosas
Todavía en proceso, la recuperación del ex convento del Carmen fuerza la memoria y la visión de los habitantes de Atlixquito.
 
 Es cosa del tiempo.
 
Los mayores con extraordinaria lucidez todavía señalan los rincones para contar lo que ahí había, lo que pasaba, lo que vieron, incluso lo que oyeron desde las casas de junto como fue el estruendo de los fusilamientos cuando el lugar era ocupado por las fuerzas militares.
 
Cuando avanzó la recuperación del ex convento, entre los más jóvenes se sugería y se preguntaba para qué serviría cada espacio rescatado.
 
Hubo también quienes se fueron a fondo en la investigación y te contaron detalles históricos, fueron los menos pero contagiaban, aunque no a todos porque no faltó al que le preguntaste y te dijo: Era su obligación, para eso los contratamos, refiriéndose al gobierno municipal.
 
Fotografía de Mario Rosas
La población culta de Atlixquito sigue creyendo en la importancia de esta obra que a partir de su segunda etapa de rescate desdijo la opinión de ex presidentes municipales de mediados de la década de los 90´s para atrás, presidentes municipales a los que les pregunté sobre la recuperación del ex convento y me contestaron que no había presupuesto que alcanzara para eso.
 
Pero hubo atlixquensitos que no dejaban de soñar mientras el inmueble no era intervenido.
 
Cecilia Cabrera de Campos, desde su delegación de Turismo escribía con pasión sobre el origen, transcurso y pérdida del lugar, pero también de la necesidad de rescatarlo para entregarlo a la utilidad pública.
 

Fotografía de Mario Rosas
El dramaturgo Héctor Azar, uno de los más tenaces y convencidos de que los atlixquensitos podían hacerlo, no cejó a lo largo de los años.
 
La primera intervención

 
Aunque dentro de un programa de rescate de edificios coloniales para cinco estados, en 1991 por fin el gobierno municipal tuvo la oportunidad de participar con el gobierno federal, aportando al 50 por ciento 100 millones  de pesos (de los viejos) para comenzar con labores de limpieza y consolidación de la nave central.
 
Pero las indicaciones de la federación eran que los trabajos a partir de esa inversión debían continuar  a través de un patronato.
 
 El nacimiento de PAREXCA
 
 Héctos Azar se dio a la tarea de reunir a todos los atlixquensitos interesados para concientizarlos de la importancia histórica del ex convento.
 
Fotografía de Mario Rosas
 En esas reuniones, realizadas en el salón de cabildos, el dramaturgo volcaba el entusiasmo, y así lo hizo durante cuatro años, hasta la toma de protesta de ese patronato (PAREXCA), el 25 de septiembre de 1994, en el marco de una serie conferencial realizada entre el 24 de septiembre y el 17 de noviembre de ese año, con temas sobre el ex convento carmelitano de Atlixquito, la protección y restauración del patrimonio monumental, los carmelitas en México y la iconografía carmelita en Atlixquito, entre otros.
 
 PAREXCA nació teniendo como presidente a Héctor Vicario Amador (qpd) y la toma de protesta la hizo Manuel Bartlett Díaz, gobernador de Puebla, en una ceremonia realizada en el mismo ex convento. Ese día Bartlett se hizo acompañar del embajador de Estados Unidos en México, James R. Jones.
 
En esa misma ceremonia, Dolores Dip, coordinadora de la maestría de Arquitectura de la UPAEP y coordinadora de la propuesta de restauración del ex convento del Carmen, habló del inicio de un estudio del inmueble, desde los sistemas constructivos y las causas de su deterioro, hasta un estudio histórico con todos los antecedentes de la población de la localidad, para llegar a la propuesta de restauración que ahí mismo entregó a Bartlett el director general de Sitios y Monumentos Históricos en el país, Sergio Saldívar.


 Jesús Hermoso Bonfil, delegado de la SEDESOL, refirió esa vez la necesidad de un plan global de conservación, toda vez que en el estado la mitad de los 6 mil monumentos religiosos tienen valor histórico.

 Y por supuesto no faltó la intervención de Héctor Azar para decir: “…convento construido en ascensión al monte carmelo sobre el fértil lodacero de la fértil Acapetlahuacan, lugar de los tapetes de carrizos como silbos jilgueros del viento por el valle”.
 
 Los primeros trabajos
 
 El 19 de octubre de 1994, Héctor Vicario, en su papel de presidente de PAREXCA, pidió públicamente al pueblo de Atlixquito participar en la reconstrucción con proyectos, ideas y aportaciones económicas, y pensó en la creación del “Club de amigos del ex convento”, convocando de manera abierta a los atlixquensitos a formar parte de él.
 
Para el 5 de agosto de 1996, la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural aprobó que PAREXCA, en acuerdo con el ayuntamiento de Atlixquito y el gobierno federal, “se defina el destino y los proyectos para obras mayores que sea necesario realizar”.


El reto era grande y del mismo tamaño fue el logro con los gobiernos municipales a partir del año 2001 con trabajos en fases (¿por eso les dicen fascistas a los panistas?), sin dejar fuera desde luego aquellos que a través de PAREXCA maduraron la posibilidad, afinando la dimensión del rescate.

Un llamado nacional
 
Para los inicios del nuevo milenio, Héctor Vicario había dejado la presidencia del patronato, ocupando su lugar Don Rodolfo Arronte Huerta, a quien le tocó vivir importantes gestos de solidaridad.

 
Uno de ellos fue que el 20 de octubre de 2001, Helio Bouquetten, del Instituto de Estudios Hispánicos de la Université Blaise-Pascal (Clemont II), llamó a las instituciones civiles y oficiales de apoyo al recate del patrimonio edificado en México, y dentro de esto sumar las intenciones de rescate por parte de PAREXCA, debido a que “el ex convento carmelita de Atlixco (México) ha sufrido todo tipo de atropellos en el último centenario, desde el saqueo de su obra religiosa, su biblioteca latina, hasta la ocupación de las tropas militares en el periodo de la Revolución Mexicana”.

 
 Un llamado internacional

 
Otro fue que el 11 de octubre de 2001, Catherine Alserbergs, del Departamento de Literatura y Dominios Hispánicos de la facultad de Letras y Ciencias Humanas de la universidad de Perpignan, Francia, dio testimonio a las instituciones culturales internacionales de “la importancia histórico-cultural que posee el ex convento del Carmen de la ciudad de Atlixco, Puebla, México”, con el mismo propósito de que PAREXCA encontrara apoyos para el rescate del inmueble.
 
Tocando puertas del exterior

 
 A Don Rodolfo también le tocó que PAREXCA llegara a una de las puertas grandes, la de la World Monuments Watch, con sede en Nueva York para que el ex convento fuera incluido en la lista de 2002 de los cien monumentos más dañados en el mundo, y lograr los recursos necesarios para su recuperación, los cuales, según la solicitud hecha, ascendían a 6 millones de dólares.
 
 Pero el panel de Monumentos en el mundo de la World Monuments Watch, que consiste en los nueve principales profesionales en el campo internacional de la preservación, tras revisar 237 nominaciones a lo largo de cuatro días, hizo la lista de 2002 de los cien monumentos más dañados, en la que no apareció seleccionado el ex convento de Atlixquito.

 
La desafortunada noticia la recibió Don Rodolfo Arronte el 29 de junio de 2001 y, tras haber dado puntual seguimiento a la petición de PAREXCA, contestó al organismo internacional con su deseo de volver a proponer el proyecto en el futuro.
 
 Don Rodolfo

 
Arturo, debo decirte que Rodolfo Arronte Huerta murió hace aproximadamente cinco meses. Cuando recibí la noticia por parte de su sobrino Carlos España, me vino al recuerdo este personaje. Lo recordé solo, con esos documentos de la World Monuments Watch atesorados bajo el brazo y que pocos se molestaron en leer.
 
 Cuando me senté con él para revisarlos, después de la respuesta negativa, los delgados dedos de sus manos los tocaban todavía con vigencia, con esperanza. Sus meñiques alzados resaltaban lo importante de esos papeles que seguramente guardó para nadie con la misma delicadeza conque siempre los tocó.
 
 Todavía lo escucho explicándome, pausado, con palabras filtradas por su grueso bigote para escucharse grave.
 
¿Y todos aquellos?

 
Pero con la desaparición de Don Rodolfo, ¿dónde queda PAREXCA? ¿Dónde todos aquellos entusiastas atlixquensitos con los que se puso por primera vez sobre la mesa el optimismo para hablar de la recuperación de uno de los edificios históricos más importantes de la ciudad de Atlixquito?
 
Creo la actividad partidista jugó un papel importante para que sus miembros se fueran retirando poco a poco hasta quedar solo Don Rodolfo.
 
Y es que eran dos partes imposibilitadas para convivir: supuestos simpatizantes priístas en el patronato y panistas en el gobierno, dos partes cuyas sospechas partidarias entre sí habrían de inhibir un interesante intento de participación social para el rescate de un bien común.

 
La parte más interesante era por supuesto la del patronato, pues a decir de Sergio Saldívar, es una figura (PAREXCA) que explica la necesidad de participación de la sociedad civil con el fin de que la conservación en México deje de ser un problema burocrático; para que se termine con las discusiones bizantinas de los proyectos, las autorizaciones pontificiales de obras y las críticas decisiones centralistas. Decía Sergio Saldívar que hemos hecho de la restauración de monumentos una ciencia confusa y complicada cuando debe ser clara, evidente y racional.
 
Es claro que la ciudadanización de las decisiones en el gobierno sigue siendo una demanda. Los consejos ciudadanos en Atlixquito por ejemplo justifican su existencia solo cuando lograron formarse, pero con algunos miembros a modo. ¿Por qué? ¿Acaso no es de ahora que se reconoce que el verdadero contendiente de los partidos políticos, durante y vueltos gobierno, es la sociedad civil?
 
En fin, el rescate del ex convento del Carmen es ya una aportación a la cultura nacional. Héctor Azar urgía diciendo que era el único ex convento carmelitano de México que faltaba por recuperar, y dejó de serlo.
 
 Dejó de ser objeto ruinoso de contemplación, aunque algunas de sus partes continúan describiendo, como dice Edward James, una aspiración de amplitud y altura porque los muros pendientes de reparar son un trazo de la mirada en ascenso que todavía no indican conclusión. Son una arquitectura que continúa  intentando tocar el cielo. +
 
 PD: Arturo, no entiendo. En 1987 me propuse escribir un reportaje sobre los lugares donde había estado la cárcel de Atlixquito. Fui al archivo municipal —donde ahora se pierden las cosas— y pedí el expediente del ex convento del Carmen porque ahí estuvo alguna vez la cárcel. Saqué copia a los documentos y terminé escribiendo un reportaje sobre el ex convento. Desgraciadamente un siniestro doméstico originó que se quemaran estas copias y el reportaje que alguna vez fue publicado en Entrevistas y Comentarios (también esa evidencia se quemó y en el archivo de este periódico, ya desaparecido, no tenían el ejemplar cuando lo busqué). No quedó nada. Así que 5 o 6 años después me propuse rehacer ese texto, pero fui al archivo y se me dijo que el expediente había desaparecido. Y digo que no entiendo porque ahora resulta que en estos días robaron del archivo municipal un documento del ex convento. Que alguien me explique o me quedo con lo que sigo creyendo desde entonces: aquella vez no me lo quisieron prestar.
 
 Eso por un lado. Por el otro: ¿Conoces los detalles de la convivencia de danzantes y organizadores en el atrio del ex convento de San Francisco con motivo del primer Atlixcayotl que en 1966 se realizó en el cerro de San Miguel? Te lo voy a contar, pero hasta finales de este año, cuando Atlixcayotl cumpla, ahora sí, 50 años, el 20 de diciembre próximo.

Hace más de 24 años, Don Rodolfo Arronte bailando con su sobrina Lucina Soberanes Arronte, en una de las Arrontadas, convivio que la familia Arronte realizaba en la granja de la colonia El Popo, propiedad del finado ex jefe de la Policía Judicial en Puebla, Moguel Álvarez.

 
 

 

2 comentarios:

  1. EXCELENTE NOTA HECTOR, ES UN ENORME GUSTO SABER DE COSAS TAN IMPORTANTES POR MEDIO DE TUS TEXTOS. LAMENTO MUCHO LA MUERTE DE DON RODOLFO, EN ESTE MOMENTO ME ENTERO. UNA PERSONA MUY EDUCADA Y TENAZ, RESPONSABLE COMO POCAS Y EL EX CONVENTO PARA EL ERA COMO SU HIJO, LO PROTEGÍA COMO NADIE. RECUERDO UNA VEZ QUE EL HIJO DE UN EX PRESIDENTE MUNICIPAL ATRAVESÓ EL EX CONVENTO CON SU CABALLO Y EL SALIO A IMPEDIR QUE PASARAN MAS CORCELES. ¡ASÍ COMO LO LEES! ENTRO POR LA CALLE 4 NORTE-SUR Y SALIO EN EL RECINTO, QUE DESFACHATEZ!! SALUDOS TOCAYO!

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  2. Mi Querido Hertor, en verdad que la familia Arronte ha estado vinculada a la Cultura de Atlixquito, Quetita en el Comité Cultural Municipal, que diera como Fruto la Casa de la Cultura otrora Mariano Piña Olaya y después Acapetlahuacan, y Don Rodolfo en Parexca ( en ambos casos con Héctor Vicario), en el caso particular del Ex Convento del Carmen, sin los trabajos que Hicieran en este Patronato, no existiría el Centro Cultural Ex Convento del Carmen (todavía se llama asi?), que se inauguró el 8 de noviembre del 2004, con la restauración de las techumbres del claustro, portal de peregrinos y varias áreas más y que el 8 de febrero del 2005, se inaugurará el Museo de las Culturas del Valle de Atlixco, (esto requiere tema aparte por tanta gente que intervino en el.Patronato y creación) , cuando era presidente Felipe Velazquez, en verdad que Don Rodolfo, es hito de la Cultura de Atlixquito.
    Salud y Suerte.
    Abrazo Fuerte
    Ricardo Oaxaca

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