domingo, 30 de noviembre de 2014



Arturo:
Las primeras computadoras que se vendieron en Atlixquito fueron a través de Microserv, la empresa creada por José Manuel Pérez Peralta y Gustavo Pérez Ramírez. Tuvieron un costo de entre 6 y 7 millones de pesos (de los viejos) y fueron de las marcas Gama y Lanix, ensambladas respectivamente por Megacentro y en Sonora.

Te aclaro que estas computadoras eran personales, de escritorio, porque Los Alonso ya contaban en sus empresas con equipos grandes con terminales, y venían de la ciudad de México para darles el soporte, porque en ese entonces manejaban Fortran —que no eran tan amigables— para nóminas e inventarios.

De hecho hay que dejar claro que la utilización de la computadora en Atlixquito fue motivada por la Iniciativa Privada; el gobierno estaba prácticamente al margen de ocupar esta herramienta, como supongo sucedía en la mayor parte del país.

En lo electoral

Gustavo se fue a trabajar a la cementera Atoyac (es Ingeniero Industrial Mecánico) y José Manuel (topógrafo) aceptó llevar el control de la campaña del Partido Acción Nacional. Quería ver qué se podía hacer estadísticamente con los datos de la elección de 1995.

Se puede decir que en Atlixquito José Manuel fue el primero en procesar en un sistema de cómputo —y desde la casa de campaña de un partido político—, información de las votaciones en el momento de su desarrollo, con una transmisión de resultados con radios portátiles desde las casillas electorales, una vez que el representante de partido recibía el acta.

 
De esta manera es como se comenzó a escuchar por las calles de Atlixquito desde temprana hora la algarabía del vencedor cuando el instituto electoral apenas comenzaba a recibir los paquetes electorales para “cantar” públicamente el resultado con la lectura de las actas.

José Manuel había comenzado en lo público, procesando la información de las votaciones de 1995, pero antes la tendencia del resultado ya había sido medida y graficada en una encuesta que anunciaba el advenimiento de un partido distinto al gobierno municipal.

 El resultado de aquella encuesta por cierto, al trascender a los demás contendientes, trajo la incredulidad de que otro partido pudiera llegar a gobernar, cuando la realidad era que la suposición y la intuición se estaban viendo confrontadas por primera vez con el dato duro.

Y así fue. Arribó por primera vez otro partido (PAN) al gobierno municipal y con esto la encuesta demostraba certeza respecto de que la mayoría de los atlixquenses tenía identificados sus problemas y de que quería se los resolviera un gobierno diferente.

El hallazgo

Junto con Marco Navarro y Rogelio Flores Mejía, José Manuel también  trabajó la entrega recepción del ayuntamiento y después aceptó integrarse a la nueva administración panista como el primer director de Informática que se registra en el gobierno municipal, área que obligaría a que se mostrara cómo concebían la función pública los nuevos integrantes del 
ayuntamiento, pues para instrumentar los servicios con tecnología actual, había que tener bien definidos los objetivos en un plan de desarrollo.


“Cuando hablé con el presidente municipal, me dijo: Mira, vamos a llevar las computadoras a la administración pública, pero ni él ni yo teníamos idea de qué se iba hacer. Creo que tanto para él como para mí era nuestra primera experiencia en gobierno”, refiere José Manuel y recuerda que al llegar, el ayuntamiento solo tenía una computadora, una Apple en la que se llevaba la nómina.

Entonces se puso a hurgar por todos los rincones del palacio y al fondo del salón de cabildos, donde había un montón de equipo usado, encontró abandonada una caja con discos, unos manuales y mapas. Era un proyecto para la administración del catastro por el que se pagaron en el gobierno municipal anterior mil millones de pesos (de los viejos) financiados por Banobras.

Buscando más sobre este programa, encontró el convenio con el que debieron darle Atlixquito vehículos, estaciones de trabajo, un plotter, toda la cartografía digital, ortofotos, y nada de esto existía.

Con la venia del presidente municipal se fue a la dirección de Catastro para ver si le daban la información, y ahí comenzó su peregrinar en esa dependencia del gobierno del estado: lo citaban a las once de la mañana, lo sentaban, le daban café, galletas y a las tres de la tarde le decían que no lo podían atender, que regresara al otro día. Lo que no sabían es que estaba dispuesto —y además tenía permiso de ausentarse— a esperar todo el tiempo al que lo obligaran. Para esta dependencia se volvió el funcionario incómodo. Era evidente que el problema consistía en que atendía el asunto de un gobierno pintado de “azul”.

El argumento de no atenderlo es que el personal debía estar capacitado, y entonces él y su equipo de trabajo se chutaron todos los cursos que les dijeron. Solo así es como obtuvo la cartografía de aquel programa hallado entre desechos alojados en el salón de cabildos.

Los primeros pasos
en el gobierno

Con esta herramienta, José Manuel comenzó hacer la ardua talacha de tomar el origen de las cosas para que por primera vez los servicios municipales y las actividades de algunos sectores como el comercio fueran administrados desde la parte geográfica. Estaba implementando una herramienta para llevar la administración pública gráficamente, porque entendía que con ella podría realizar representaciones gráficas de fenómenos, sucesos o de información abstracta. Tenía en las manos y en la mente una manera eficaz de obtener información fidedigna, justo lo que el gobierno necesitaba para ordenar la vida pública cotidiana y poner a la actuación gubernamental a responder en los temas de honestidad, transparencia y ordenamiento territorial.

Los impactos

José Manuel pulió esta herramienta, de tal forma que para febrero de 2001 en el ayuntamiento de Atlixquito se instaló por primera vez a nivel país el Sistema de Información Contable para la Administración Pública (SICAP), de la consultora Gedas North America, y que se emplearía para controlar la tesorería y ligar el presupuesto con la contabilidad. En ese evento se explicó que con dicho software modular se manejarían también hasta seis fases del presupuesto y el Ramo 33, y también se adelantó que con esta tecnología los gobiernos se verían obligados a ofrecer servicios más sofisticados y centrados en los negocios, a medida que los ciudadanos incorporaran el comercio electrónico en su vida diaria, sobre todo para los trámites gubernamentales.

En aquel evento de arranque del SICAP en Atlixquito, también estuvieron presentes Banobras, los gobiernos del estado de Puebla y de Aguascalientes; empresas como SUN, las universidades Iberoamericana y de las Américas, el Tecnológico de Izúcar de Matamoros, las gerencias regionales de Hewlett-Packard, Compaq y la Asociación de Municipios de México, entre otros.

Pero los ojos del país y de Sudamérica también estaban puestos en Atlixquito desde la primera administración panista (1996), a partir de aquel evento histórico con el que se puso en marcha el SIGMA (Sistema de Información Geográfica del Municipio de Atlixco), pues Carlos Salman, dueño de SIGSA (Sistema de Información Geográfica) había llegado al arranque de toda esta automatización de la administración pública de Atlixquito con conocimiento de lo que aquí se había logrado. Es importante por lo tanto decir que SIGSA es una de las empresas de información geográfica más grandes de América del Sur, con una gran base de clientes en materia de petróleo y gas, de agricultura y de mapeo para México y otros países de América del Sur.

Y es que la administración pública en Atlixquito por fin se llevaba de manera gráfica. Fue en la marcha de la primera administración panista cuando se estableció el propósito de ordenar la vida, el “día a día” del municipio.

Entre los logros está la organización del comercio y la ubicación en planos del tendido de fibra óptica de las empresas telefónicas. También se georreferenciaron los postes, lo que permitía al ayuntamiento prefacturar para pagar el consumo de alumbrado público, es decir, el sistema permitía que el pago se hiciera apegado a la cantidad exacta de postes y esto generó un excedente que sirvió para que la Comisión Federal de Electricidad hiciera las adecuaciones necesarias en lugares donde había problemas de voltaje.

Con este sistema, la recaudación se colocó hasta 504 por ciento por encima de la media estatal, ya que mientras ésta última creció 454 por ciento entre 1992 y 1999, Atlixquito pudo crecer hasta 958 por ciento en 2001. La serpentina en la gráfica del predial siempre subió al menos hasta 2008.

Y el registro civil de Atlixquito fue el primero en manejar, por decreto del Congreso, la firma electrónica, la cual fue aprobada también por la embajada de Estados Unidos en México para trámites de migración.

La herramienta de Atlixquito alcanzó importantes niveles de eficacia, provocando la visita de Holanda, Canada y Brasil, aun cuando este último presumía en ese entonces su ciudad digital (Curitiba).


Pero José Manuel seguía asistiendo a pláticas y reuniones en las que podía aprender más sobre la cartografía digital, solo que el “para qué sirve”, el “qué es” y el “cómo se hace”, estaban superados y con lo logrado pasó de la butaca al podio; ahora tenía qué contar, qué enseñar. +

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