Por:
Héctor Estrada Casas
Arturo:
José
Manuel (Pérez Peralta) y Gustavo (Pérez Ramírez) se conocieron en la primaria
particular “Patria”, la que se ubicaba a la vuelta del mercado Benito Juárez,
en la 5 Oriente, atrás de la Farmacia Hidalgo, donde ahora está un
estacionamiento de Arturo Muñoz pues.
¿Ya
te acordaste?
Bueno.
Gustavo
recuerda que en esa escuela solo estuvo un año porque luego sus padres lo
llevaron a la “Héroes del 4 de Mayo”, donde terminó la primaria, sin embargo
después se reencontró con José Manuel en el Centro de Estudios Científicos y
Tecnológicos (CECyT) No. 46, cuando él iniciaba la secundaria y José Manuel
terminaba la vocacional.
Al
igual que en el “Patria”, en el CECyT Gustavo siguió ubicando a José Manuel
jugando fútbol, o cuando iba a taller, o en los constantes cambios de salón que
se originaban debido a que la secundaria había invadido sus espacios
originales, de tal forma que andar en el CECyT de salón en salón era costumbre
en José Manuel y se hizo costumbre en Gustavo, y por estos movimientos todos se
conocían, lo que permitía armar juegos de fútbol entre secundaria y vocacional,
partidos que en ocasiones terminaron a pedradas.
A
finales de julio de 1984 volvieron a dejar de verse, debido a que Gustavo
—invitado por su hermano mayor, Rafael Hugo—aceptó concluir un curso de
regularización de matemáticas en la preparatoria Antonio Elizaga y Ruiz Godoy
(UPAEP Atlixco), y en julio de ese mismo año el director, Raúl Tlachi Escobar
(qpd), lo invitó a dar matemáticas.
Pero
los reencuentros continuaron, pues a finales de ese mismo mes, Tlachi le
presentó a Gustavo como jefe del Área Técnica nada más y nada menos que a José
Manuel.
Para
entonces José Manuel era alguien que ingresó a la docencia en 1976,
inquietándole el proceso de las formas tradicionales de enseñanza; que había
dado dibujo técnico y ciencias naturales en la secundaria Patria, Matemáticas
en el Josefino, química en la preparatoria Atlixco, y que en el Instituto
Normal Enrique Benítez, de las monjas religiosa salesianas (parte femenina de
la obra de San Juan Bosco), actualizó los laboratorios de cómputo donado por la
Coca Cola con máquinas Comodoro, desarrollando un sistema de control de
colegiaturas que se replicó en las escuelas de esta orden religiosa en el
Estado de México, Puebla y Michoacán. Este fue el primer sistema que José
Manuel creó.
Gustavo
considera que él y José Manuel revolucionaron en la UPAEP Atlixco la enseñanza
de las matemáticas, de la física y de la química, adecuando los planes de
estudios para hacerlos más dinámicos. Pero no quedaron solo en eso porque
además involucraron por primera vez a la institución con la computación, debido
a que la materia ya se incluía en las preparatorias de la ciudad de Puebla, y
esto ponía a los alumnos atlixquenses en desventaja al ingresar a la universidad.
Sus
conocimientos de programación se limitaban a lo aprendido en sus carreras
profesionales: ambos en FORTRAN IV, que requería de elaborar el algoritmo,
codificarlo y “correrlo” para verificar si funcionaba y/o estaba bien, pero a
José Manuel ¡todavía le había tocado programar en tarjetas perforadas!
Bien,
José Manuel expuso a la dirección de la prepa su idea con el tema de la
computación, y fue aceptada. Gustavo le preguntó quién se haría cargo y le
contestó: “Tú eres el responsable”, pero a la postre los dos tomaron el reto.
José
Manuel y Gustavo iban con emoción y entusiasmo a la ciudad de Puebla, a la
Avenida Juárez, a un negocio de computadoras que se llamaba Telemátika, ubicada
entre la 17 y 19 Sur, donde platicaban con el gerente de ventas sobre los
planes que se tenían para la preparatoria en Atlixquito. Se informaban del tema
de la computación —para ellos nuevo— y regresaban cansados pero llenos de
revistas extranjeras de programación y nuevas ideas.
Para
agosto de 1985 pudieron contar con 3 computadoras Apple lle, 1 Apple II+ y una
impresora ATI de matriz de puntos. Con estos equipos comenzaron cursos de
capacitación para amas de casa y para particulares, con lo que generaron los
recursos para mantener el laboratorio de la UPAEP, donde además de enseñar
también a los alumnos, desarrollaron aplicaciones para el control de
asistencias, elaboración de listas de asistencia y de todo lo que ideaban.
Un
logro notable fue que en los juegos interprepas de 1986 sus alumnos fueron
reconocidos por sus conocimientos de la computadora. Y es que mientras en
Puebla se tecnificaban, los muchachos de Atlixquito llegaron con presentaciones
de gráficos —que entonces eran complejas—, hechas en lenguaje Basic.
José
Manuel y Gustavo siguieron enseñando, pasando por LOGO (novedoso lenguaje para
enseñar computación a niños y del que después recibieron capacitación para
resolver derivadas), dBase I, II, III, IV, Turbo Basic, Fox Base y aplicaciones
como AutoCAD, DesingCAD, Lotus 1-2-3, paquetería... y de todos éstos fueron
autodidactas.
Fue
en ese mismo año (1986) cuando José Manuel dejó la preparatoria y Gustavo quedó
a cargo del Área Técnica de la UPAEP, y aunque José Manuel ahora trabajaba con
un proveedor de VolksWagen, no perdieron el contacto: ocasionalmente comían
juntos y salían hacer ejercicio los fines de semana en el Cerro de San Miguel.
Un
día José Manuel llegó a la prepa e invitó a Gustavo a un departamento que
rentaba sobre la 3 Sur —más adelante lo llamarían “el despacho”—, a un costado
del Banco Internacional. José Manuel había comprado una computadora UNISYS que
utilizaba un sistema operativo “nuevo” y que para muchas de las aplicaciones
requería de un dispositivo llamado “mouse”. José Manuel le explicó a Gustavo
que ese tipo de computadora era la que se requería para su trabajo. A Gustavo
no le agradaba la idea de manipular la información con el mouse,le era
incómodo; le gustaba más trabajar con sus Apple. Además, Gustavo recuerda que
IBM había declarado que las computadoras eran una moda pasajera que
desaparecería en menos de dos años, sin embargo José Manuel estaba entusiasmado
porque al tema le veía futuro.
A
partir de ese día comenzaron a reunirse por las tardes, dos o tres veces por
semana para hablar de computadoras y de música. José Manuel le enseñaba a
Gustavo sus progresos en aplicaciones en Lotus 1-2-3 primero, y en dBase
después.
En
agosto de 1987, José Manuel regresó a la docencia, ahora en la escuela Miguel
Hidalgo y Costilla, hoy plantel de la secundaria UPAEP, sobre la 3 Oriente, cerca
de la Estación del Tren; y un día por la tarde, en el despacho le dijo a
Gustavo: “Vamos a dedicarnos a programar y a vender equipos. Creo que con lo
que sabemos podremos hacer algo”. Esa tarde fue planear y soñar lo que sería el
primer negocio de computadoras en Atlixquito.
Mientras
Gustavo revisaba unos trazos en AutoCAD para determinar el área de un terreno,
en un papel y con tinta azul José Manuel ya escribía posibles nombres para el
nuevo negocio hasta decidirse por el de “Microserv Atlixco” cuya misión sería
la venta y distribución de equipos de cómputo, capacitación para su uso y
desarrollo de programas y aplicaciones a la medida del cliente...
Microserv
había creado sistemas para control de farmacias, de análisis clínicos, de
alimentos para ganado y para la notaría de la Parroquia de la Natividad. Y
mientras continuaba vendiendo y dando mantenimiento a los equipos de sus
clientes, José Manuel regresó a trabajar con las madres salesianas pero,
estando en esto, las inquietudes ciudadanas, que por cierto ya mellaban el
viejo sistema de gobierno de Atlixquito, hicieron que José Manuel fuera
invitado en 1995 para revisar los equipos de cómputo de la campaña de Salvador
Escobedo, sin sospechar siquiera que estaría abriendo la puerta para demostrar
al país desde Atlixquito lo que hace diez años reconocería Andrés Hofmann
(Revista Política digital): “La sola posibilidad de relacionar cualquier tipo
de información, por abstracta que ésta sea, con el espacio físico, representa
una oportunidad que no ha sido suficientemente prevista por nuestros
gobernantes”.
Arturo,
la retrospectiva que hago esta vez con la trayectoria profesional de José
Manuel Pérez Peralta, quien trasciende y aporta, entre otros, al origen y
construcción de los gobiernos basados en sistemas cartográficos, tiene un punto
de arranque: su calculadora Texas Instrument 57. En ella descubrió el potencial
de todo lo que más adelante te platicaré; en ella comenzó a soñar con las
computadoras. Fue una calculadora que adquirió en abonos y en la que vivió su
primera experiencia en Programacion. En ella empezó a estructurar su forma de
pensar y hoy la reconoce como herramienta básica para comprender los sistemas y
procedimientos. +

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