A la lucidez de mi padre, que un día antes de morir le dije al oído: Estás en el sanatorio que inauguró el presidente Miguel Alemán Valdez, y que me contestó: 1950; y que le dije que en aquel entonces se destacaban otras obras como la construcción del zócalo de Atlixquito, y que me respondió: 1951, 52, porque lo inició Hidalgo y lo terminó Rodríguez Mújica.
Arturo:
I
Es
un día de noviembre de 2000.
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| Cecilia Cabrera |
En
el salón de cabildos se instala el Consejo Municipal de la Crónica de
Atlixquito.
Es
la primera administración de José Luis Galeazzi.
Cecilia
Cabrera de Campos es coordinadora del organismo y está terminando de hablar del
mural de la biblioteca municipal, pintado por Don Faustino Salazar.
Quiere
dejar claro que de cada cosa que sucede en Atlixquito, sale una crónica.
Se
centra en el tema del zócalo del que dice fue al mismo tiempo mercado a partir
del siglo XVI, es decir, durante trescientos años; y que dejó de serlo hasta la
instalación de las vías del Ferrocarril Interoceánico, cuando se decidió hacer
estético el zócalo a finales del siglo XIX.
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| El malogrado Consejo Municipal de la Crónica. |
Refiere
que las Leyes de Reforma permitieron quitar a los padres agustinos el predio en
el que cultivaban sus frutos para ubicar ahí el mercado Benito Juárez, a partir
de 1877.
Cuenta
que al zócalo se le hicieron andadores, bancas y un kiosco de madera para
ofrecer audiciones musicales, y que había fuentes y un cocodrilo en medio de
los prados.
Refiere
a “nuestros viejos” que cuentan que ese kiosco de madera fue derrumbado después
a tirón de cuerdas para construir el que tenemos ahora, un kiosco sevillano que
durante un viaje a España le gustó a un regidor (no cita su nombre) de la época
para traerle el modelo al líder vitalicio Antonio J. Hernández, quien prendido
al proyecto anunció contundente: Lo vamos hacer.
II
En
marzo de 2005, el periodista Eduardo Pérez Jardines me mostró un ejemplar del periódico que editaba el ayuntamiento en
el periodo de gobierno 1951-1954, con el nombre de “Atlixco” y con la
denominación “Órgano Oficial de Publicidad Administrativa”.
Lo
sacó de entre papeles de su abuela, Doña María Luisa Pérez Cuautle, por cierto
la primera reina de las fiestas patrias que Atlixquito tuvo.
Es
el número 10, de fecha 17 de julio de 1953 y se publicaba siendo presidente
municipal el Dr. Luis R. Hidalgo, por cierto también el primer presidente
municipal constitucional de Atlixquito que para nuestra historia lo antecede el
último Concejo Municipal que aquí tuvimos.
Es
interesante lo que este ejemplar muestra, ya que de por sí su publicación
significa en su tiempo una intención de trasparentar el gobierno, pero en un
momento —y es lo que hace quebrarme la cabeza para poder verlo con claridad—
donde la Unificación Obrera se suscitaba apenas cinco años atrás para dar paso
a las decisiones unipersonales que motivarían cuarenta años después terminar
con ellas a través de un gobierno “diferente”, representado por un partido
político distinto.
Es
interesante entonces imaginar a Antonio J. Hernández, líder obrero por encima
de cualquier poder, “permitir” al gobierno municipal una publicación impresa
para informar a los atlixquensitos de las acciones y del estado que guardaban
las finanzas públicas en la administración de Luis R. Hidalgo.
En
el editorial de esta publicación se habla por ejemplo de un Luis R. Hidalgo con
capacidad de gestión inusitada, lo que hizo lograra, por un lado, que a
Atlixquito se le condonara una deuda que tenía con el Banco Nacional
Hipotecario Urbano y de Obras Públicas, y por el otro que dicha institución
bancaria devolviera la nada despreciable cantidad de 106 mil 661 pesos con 19
centavos que el ayuntamiento de Atlixquito le había remitido entre el 1 de
septiembre de 1952 y el 30 de junio de 1953.
El
cheque por la cantidad mencionada también lo publicó en el periódico el
tesorero de entonces, Ricardo Cabrera Arista, lo mismo que la relación de los
ingresos de febrero de 1953 (86 mil 318 pesos con 68 centavos) y los egresos
(65 mil 416 pesos con 71 centavos) del ayuntamiento, y los gastos del
departamento de Obras Públicas entre febrero y junio del mismo año, los cuales
ascendían a 61 mil 629 pesos con 66 centavos.
Aquellos
bienes hipotecarios recuperados los conjuntó Luis R. Hidalgo con los recursos
generados con el cobro del mercado y del agua para continuar los trabajos de
modificación de la tubería de agua
potable y drenaje de la ciudad, labores que hasta ese momento reportaban una
inversión de 40 mil pesos.
Pero
hay algo que igualmente resalta al leer la publicación: el ingreso financiero que
logró Luis R. Hidalgo permitió seguir con las obras del zócalo (parque Colón),
las cuales “habían quedado un tanto paralizadas por no contar con fondos para
continuarlas”, y que terminaría su sucesor, Filiberto Rodríguez Mújica.
III
Mauricio
Santa María Fierro dirigía en Baja California una revista que se llamaba Estado 29. La Revista del Noroeste, y en
el No. 4 de fecha abril de 1955, Benjamín López Velarde, quien se desempeñaba
como secretario general de nuestro ayuntamiento, publicó una “Síntesis
histórica de Atlixco” que remata con las labores del ayuntamiento que
encabezaba Filiberto Rodríguez Mújica.
López
Velarde destaca en su síntesis que la obra de nuestro zócalo tuvo un costo de
más de 400 mil pesos, pero como se heredó inconclusa, de esta cantidad la
administración de Rodríguez Mújica aportó 37 mil 985 pesos con 26 centavos
“para concluir el enmosaicado de la cinta y callesillas, remate de los
arriates, manufactura total de la guarnición exterior y arreglo y cambio de
losetas en el interior del zócalo”.
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| Benjamín López Velarde |
Pero
también informa de una inversión de 55 mil pesos para reparar el palacio
municipal en una de sus partes más dañadas “por el tiempo y por los terremotos
de 1928”, instalando en ella la presidencia, la secretaría, la oficialía mayor,
la sala de espera y la tesorería.
Del
edificio del rastro municipal, construido entre 1945 y 1946, reporta que “no
había llegado a utilizarse”, alcanzando un deterioro considerable, por lo que
se rehabilitó con un monto de 20 mil 617 pesos para que el 30 de julio de 1954
el gobernador Rafael Ávila Camacho inaugurara estas obras.
Refiere
a la escuela Antonio Garfias como la institución educativa que más necesita en
ese momento, por lo que le construyeron dos aulas con valor de 15 mil pesos, y
habla de un contrato de 100 mil pesos para completar la red de drenaje en
calles. Asimismo vierte su confianza de que “las autoridades actuales enfocarán
sus actividades hacia la realización de la total pavimentación de la ciudad”.
Y
la publicación termina el capítulo Atlixco con un amplio reportaje gráfico
sobre el majestuoso sanatorio de Metepec, “dependiente del Sindicato de Obreros
Revolucionarios de la fábrica de esa población, inaugurado en 1950 por el
presidente de la República Miguel Alemán Valdez, y que en el libro de “Las
calles de Puebla”, su autor, Hugo Leicht, lo cita como una copia de un hospital
de Rusia.
IV
En
1996, cuando en Atlixquito comenzó a gobernar por primera vez otro partido
(PAN) que no fuera el PRI, me pareció inusitado —por las constantes
descalificaciones que sufrió el liderazgo cromiano— que el nuevo gobierno generara
una publicación impresa propia para informar de sus acciones a los ciudadanos.
Creí que esto se hacía por vez primera y no es así, como puedes ver, pues esto
lo inició el ayuntamiento desde hace más de sesenta años.
Es
de reconocerse, pues, que los temas de salud, educación y vía pública fueron en
el pasado atendidos e inspirados en el PRI por la dupla ayuntamiento-CROM con
características únicas, dejando inmuebles de arquitectura distintiva que
seguimos presumiendo, a diferencia de la que hoy se emplea de diseño uniforme
en todo el país, con construcciones tipo para la prestación de servicios.
Así
que no te creas todo aquello que se señala de los viejos gobiernos
atlixquensitos cuya estructura tuvo incrustada durante más de cuatro décadas la
imposición de un líder para su diseño y operación, justo lo que se sigue
haciendo en la actualidad una vez desaparecido ese liderazgo porque, en las
mejores condiciones para consolidarse localmente, igual se transfirieron las
decisiones a niveles centralizados de otros órdenes de poder, tanto en materia
de gobierno municipal, como de partidos políticos.
V
El
hecho de que el ayuntamiento creara hace más de 60 años un órgano oficial de
información, al igual que los registrados a partir de la década de los 90’s, y
ahora con el aprovechamiento de las nuevas herramientas tecnológicas, siguen
sin satisfacer a la ciudadanía en materia de transparencia del gobierno, pues
pese a la última reforma a la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública Gubernamental, publicada el 18 de diciembre de 2015, se
sigue discutiendo que el gobierno mexicano en todos sus niveles y de todos los
partidos, se dirige desde el inicio de cada administración a incumplir con sus
compromisos en esta materia.
Lo
pendiente sin duda sigue siendo la construcción de una democracia con la
participación sustantiva de los
ciudadanos, pues si hace seis
décadas se nos informaba de acciones públicas sin participación social, en la actualidad, con requerimientos
específicos y legales, se nos sigue informando, conforme siguen pasando los
años, dentro de las etapas de inicio o avance de la transformación, o en la
de garante de la planeación, tan poco
satisfactoria esta última y disminuida por acciones impuestas por el gobierno
del estado.
Transparentar
el gobierno es el apego, sí, a lineamientos encaminados a incrementar la
participación ciudadana en los asuntos públicos, combatir la corrupción y
aprovechar las nuevas tecnologías para fortalecer la gobernanza, pero también
es un tema de voluntad individual que lo permita.
Arturo,
¿tú qué crees? ¿El gobierno de Atlixquito es satisfactoriamente transparente? Quiero
verlo y quitarme la angustia de que la transparencia gubernamental que
necesitamos se debate apenas, y ya a lo largo de 60 años, entre lo oscuro y lo
traslúcido, a veces más, a veces menos. +












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